» TESTIMONIO

“El amor de Cristo es más fuerte que el miedo a la persecución”
Seminarista Musa
En Kaduna, donde la violencia y la persecución marcan la vida de miles de cristianos, Musa decidió seguir su vocación sacerdotal. A pesar de haber crecido entre ataques, desplazamientos y muerte, su fe se ha convertido en una respuesta de esperanza para sanar a su pueblo.
Nigeria: crecer en medio de la violencia y la persecución
En muchas regiones de Nigeria, la violencia forma parte de la vida cotidiana. Ataques, desplazamientos forzados y persecución religiosa han marcado a comunidades enteras, especialmente en el norte del país.
Musa, seminarista de la diócesis de Kano (Kaduna), ha crecido en este contexto. Durante el levantamiento de Boko Haram, su aldea fue saqueada y su familia tuvo que huir, convirtiéndose en desplazados internos. Él mismo resume esa realidad con sencillez: “he visto cómo la violencia puede desplazar a la gente”.
Más tarde, mientras estudiaba en Maiduguri, el miedo no desapareció. Los disparos y las explosiones eran frecuentes, y el ambiente se volvió, como él mismo recuerda, “realmente aterrador”.



Una vocación que nace en medio del miedo
A pesar de todo lo vivido, Musa no dejó que el miedo marcase su camino. Reconoce que la situación es dura, pero insiste en que no fue suficiente para apartarlo de su vocación.
Incluso cuando vivió de cerca el secuestro de varios compañeros seminaristas y la muerte de uno de ellos, su decisión se mantuvo firme. Aquello no rompió su fe, sino que la reforzó.
Se inspira en el testimonio de los primeros cristianos, que dieron su vida por Cristo, y en esa historia encuentra sentido a la suya.
Por eso afirma que quiere ser “un faro de esperanza” para su familia, su comunidad y todos aquellos afectados por la violencia.

Perdonar y sanar con dolor en Nigeria
El sufrimiento no ha generado odio en él. Musa ha elegido el camino del perdón, convencido de que forma parte de su identidad cristiana. Recuerda las palabras de Jesús en la cruz y desde ahí interpreta su propia respuesta ante el mal.
Para él, la sanación de Nigeria también pasa por este camino: no solo resistir la violencia, sino transformar el dolor en reconciliación y oración por quienes la provocan.
Sanar Nigeria desde la fe y la cercanía
Musa quiere que su vocación sea una presencia real junto a los que sufren. Desea acompañar a los desplazados, compartir su vida con ellos y ayudarles a no sentirse olvidados. Su sueño es ser, como él mismo dice, una voz para los que no tienen voz.
Se define como un “sanador herido”, alguien que ha pasado por el dolor y que por eso puede comprender mejor el de los demás. Está convencido de que la gente necesita escuchar un mensaje de esperanza en medio de la persecución y la incertidumbre.
“El amor de Cristo en mi vida supera el miedo a la persecución”
Una Iglesia que no se rinde ante la violencia
Para Musa, los sacerdotes del futuro en Nigeria tendrán un papel decisivo porque hablarán desde la experiencia vivida. No desde la teoría, sino desde heridas reales que han sido atravesadas por la fe.
Sabe que su camino no está exento de riesgo, pero vive con una certeza profunda: su vida está en manos de Dios. Por eso, a pesar de la incertidumbre, mantiene su entrega con serenidad y confianza.

Tú puedes sanar Nigeria
Miles de cristianos en Nigeria viven marcados por la violencia y la persecución. Los futuros sacerdotes, como Musa, serán clave para acompañarles, sostener su fe y sanar sus heridas.
Con tu ayuda, la Iglesia puede seguir formando a quienes llevarán esperanza a los desplazados, consuelo a los que sufren y fe a quienes viven con miedo cada día.
Te lo cuentan él aquí:







