
» TESTIMONIO
El Padre Rodrigo Miranda, misionero del Instituto del Verbo Encarnado, ha sido responsable de la catedral latina de Alepo durante más de 4 años, justo desde que comenzó la guerra.
Desde hace 10 años, este chileno es presbítero y siempre ha servido en distintas partes de Oriente Medio. Su primer destino fue Belén y también sirvió en la única parroquia católica que hay en la Franja de Gaza. Después estuvo en Egipto, Jordania y finalmente en Siria, donde ha servido como responsable de la catedral latina de Alepo durante cuatro años y donde afirma: “He aprendido a ser sacerdote en Siria”
Nunca abandonó el país a pesar de las terribles circunstancias, pero desde hace apenas un año ha podido salir y ahora su misión es contar lo que está pasando.
“El primer año ya se acabaron todos los alimentos en Alepo. Nosotros salíamos a buscar comida y veíamos a familias desfallecidas de hambre.” Estas emergencias han golpeado especialmente en la comunidad cristiana, que vive el acoso de los grupos islámicos. “En Alepo se han ido casi el 70% de los cristianos. En nuestra parroquia había unas 250 personas por misa, y han llegado a quedar diez. Muchos han podido salir de país pero otros tantos se han quedado por el camino. Los cristianos sufren discriminación incluso en los campos de refugiados y obviamente tienen que vivir en la calle como pueden o incluso volver”. “La Iglesia es la institución que más ayuda in situ. Estamos trabajando entre varias congregaciones y actualmente se dan alimentos a 17.500 familias cada día. Se ayuda a todos, cristianos o no cristianos.”
A pesar de las distintas amenazas, los cristianos sirios quieren quedarse porque su país es Tierra Santa, es la tierra de Jesús. Los misioneros que conviven con ellos ven impresionados la hondura de su fe y testimonio diario.
Lo que está pasando en Oriente Medio está sosteniendo de alguna forma la situación de sinsentido que se vive en Occidente. Estoy seguro de que yo puedo ser fiel en mi vocación porque otros se están sacrificando allá y así me conceden la gracias de la perseverancia.
ACN ha enviado más de 8 millones de euros de ayuda de emergencia a Siria desde que comenzó la guerra. “Les doy enormemente las gracias. Sigan haciendo lo que hacen, sigan a pesar de la persecución, aunque queden dos aquí para apagar la luz.”
Los cristianos en Oriente Medios nos dicen: «¡Despierten!, vivan el cristianismo como se debe vivir, en imitación a Jesucristo. Y eso les va a acarrear persecuciones porque el que vive como Jesucristo es signo de contradicción.” Y es que es histórico y verdadero que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Debemos vivir aquí la comunión de los santos, cada uno en su trabajo, en su vocación. Hacer el bien y hacerlo bien, porque eso hace bien en otra parte del mundo.
La labor de Ayuda a la Iglesia Necesitada es fundamental. No es una ayuda más, sino que va a la raíz porque la gente no se quiere marchar de su tierra. Nuestros obispos y los sacerdotes hemos recibido ayuda de ACN para poder llevarla más adentro. Hemos comido gracias a ustedes, literalmente.







