» TESTIMONIO

Sur de Líbano: “Nos quedaremos a pesar de la guerra”

En la aldea cristiana de Alma Sha’b, a pocos kilómetros de la frontera israelí, el sacerdote maronita Maroun Youssef Ghafari ha decidido permanecer junto a su comunidad pese al recrudecimiento del conflicto en el sur del Líbano. Incluso después de perder a su propio hermano en un ataque, continúa acompañando a los fieles que han optado por quedarse en su tierra.

Permanecer junto a la comunidad en medio del conflicto

Tras la escalada de violencia a finales de febrero de 2026, el sur del Líbano vuelve a vivir bajo la amenaza de los combates. En Alma Sha’b, situada a apenas dos kilómetros de la frontera israelí, alrededor de cien habitantes —entre adultos, niños y ancianos— han decidido permanecer en el pueblo.

El padre Maroun Youssef Ghafari explica que la comunidad teme que, si se marcha, no pueda regresar. La experiencia del pasado pesa mucho en la memoria de los habitantes.

“Experimentamos la destrucción del 90% de las casas cuando nos vimos obligados a marcharnos completamente a finales de septiembre de 2024. Estamos convencidos de que si nos vamos de nuevo, lo que quede volverá a ser destruido”.

Por eso, añade con firmeza: “Les apoyamos en esta decisión: nos quedaremos a pesar de la guerra”.

El dolor que ha marcado a la comunidad

La violencia ha golpeado de forma directa al propio sacerdote. El 8 de marzo, su hermano Sami Ghafari, de 70 años, murió tras ser alcanzado por un misil mientras se encontraba en el jardín de su casa en Alma Sha’b.

“Perder a un ciudadano libanés que amaba su tierra y que estaba totalmente ajeno al conflicto, que además era mi hermano, nos sume en una tristeza inmensa”, afirma el sacerdote. “La guerra no deja más que destrucción, muerte y desplazamiento”.

Al día siguiente, también murió el padre Pierre al-Raï, sacerdote maronita y párroco de la aldea cristiana de Qlayaa, tras ataques contra su localidad.

“Como sacerdote y cristiano, considero a Sami un mártir. Rezamos para que sus almas descansen en paz y que su memoria sea una fuente de consuelo para nuestras comunidades”, comenta. 

La fe como fuerza para resistir en Líbano

En medio del miedo y de la incertidumbre, la comunidad sigue sosteniéndose en la fe.

“Nos confiamos a la providencia divina y a la intercesión de la Virgen María, nuestra protectora. Rezamos cada día por la paz”, explica el padre Ghafari.

El sacerdote también expresa su gratitud a quienes apoyan a las comunidades cristianas del país: “Quisiera expresar, en nombre de la parroquia y especialmente de los pobres, nuestra profunda gratitud a todos los que nos apoyan, en particular a Ayuda a la Iglesia Necesitada”.

“Perder a un ciudadano libanés que amaba su tierra y que estaba totalmente ajeno al conflicto, que además era mi hermano, nos sume en una tristeza inmensa. La guerra no deja más que destrucción, muerte y desplazamiento”.

P. Maroun Youssef Ghafari

› Gracias a tu ayuda, la Iglesia puede permanecer junto a estas comunidades de Líbano

El apoyo de los benefactores permite que parroquias y familias que viven en zonas de conflicto reciban ayuda material, alimentaria y médica. Gracias a esta solidaridad, la Iglesia puede seguir acompañando a quienes permanecen en su tierra incluso en medio de la guerra.

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