24 horas de oración por la paz en Myanmar

Como comunidad de fe, queremos alzar una sola voz para pedir a Dios paz, justicia, reconciliación y sanación, convencidos de que incluso en las horas más oscuras, la fe sigue siendo luz.

«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios»
(Mt 5,9)

Nuestras oraciones no solo consuelan a quienes las reciben: nos transforman también a nosotros en instrumentos de paz.

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1 de febrero | Jornada mundial de oración con Ayuda a la Iglesia Necesitada

Durante esta jornada de oración, te invitamos a rezar especialmente por estas intenciones:

  1. Por los refugiados y desplazados de Myanmar, para que encuentren protección, consuelo y caminos de esperanza.
  2. Por la seguridad de sacerdotes, religiosas y catequistas, que siguen sirviendo al pueblo con valentía y entrega.
  3. Por las vocaciones en Myanmar, para que el Señor siga llamando corazones generosos al servicio de su Iglesia.
  4. Por los fieles que viven en zonas de conflicto, para que no pierdan la fe ni la esperanza.
  5. Por los jóvenes de Myanmar, especialmente los más cansados y heridos, para que descubran en Dios una fuente de fortaleza.
  6. Para que aprendamos de la fe del pueblo birmano, de su perseverancia y su confianza en medio del sufrimiento.
  7. Por las víctimas del terremoto de 2025, para que el Señor sane sus heridas y sostenga a quienes lo han perdido todo.

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Intenciones de oración por Myanmar

Gracias, Señor, por estar hoy aquí con nosotros, conmovidos por nuestra preocupación por el pueblo de Myanmar.

Te presentamos a los refugiados que se encuentran en los campamentos y en todas las regiones donde el conflicto ha sembrado el sufrimiento.

Mira con benevolencia, Dios misericordioso, a las miles de personas que han sido víctimas de esta guerra, especialmente a aquellas que viven con la carga del trauma.

Escucha sus gritos, su desesperación y su profundo dolor.

Te pedimos tu consuelo para los corazones rotos, tu paz para los que llevan heridas invisibles y tu fuerza para los que han sido devastados por la violencia.

Oramos también por los sacerdotes, las religiosas y los voluntarios, que se esfuerzan cada día por llevar esperanza y sanación a las víctimas.

Guía sus esfuerzos, fortalece su paciencia y aumenta su compasión.

Que sean un verdadero reflejo de tu amor en medio del sufrimiento.

Padre misericordioso, escucha nuestras súplicas por la paz en Myanmar, por la sanación de los corazones de las personas.

Guíanos para ser instrumentos de tu paz y esperanza, hoy y siempre.

Amén.

Querido Señor,

mira a nuestros hermanos y hermanas en Myanmar,

que viven con el miedo constante a los bombardeos, el hambre,

la falta de electricidad y las restricciones en las comunicaciones.

A menudo tienen que recorrer largas distancias, atravesando peligros,

pero, a pesar de todo, no renuncian a su misión.

No se detienen ni se quedan en casa,

sino que continúan valientemente llevando tu mensaje de esperanza.

Te pedimos, Señor, que los protejas,

guíes a cada uno de ellos en su camino,

fortalezcas sus corazones

y multipliques sus esfuerzos por el bien de su comunidad.

Su devoción a María y el rezo del rosario

son su refugio, su guía en medio de la adversidad

y su fuente de consuelo en momentos de desesperación.

Derrama tu paz sobre ellos,

inspira su formación y su misión,

para que puedan seguir llevando la luz de tu amor,

incluso en los lugares más lejanos y difíciles.

Haz que su flexibilidad y espontaneidad

sean tus instrumentos, Señor,

a pesar de las restricciones y los conflictos.

Bendícelos en su trabajo,

fortalécelos en su fe

y acompáñalos en cada paso del camino.

Amén.

Señor de la vida,

en medio de las dificultades,

tu gracia y tu amor siguen obrando con poder.

Una religiosa nos escribió a ACN para darte gracias, Señor, por tu respuesta

a las intensas e incansables oraciones de su congregación por nuevas vocaciones desde 2018.

La hermana cuenta que, debido al conflicto,

muchas jóvenes han acudido a sus conventos y comunidades en busca de refugio y están

abiertas a conocer tu llamada y tu misión.

Entre los refugiados,

donde las hermanas sirven con humildad y sacrificio,

también han surgido vocaciones,

jóvenes que, al ver esta dedicación,

se sienten inspirados a seguir este camino.

También hemos oído hablar de la ordenación de nuevos sacerdotes,

a pesar de que algunas diócesis han sido evacuadas,

algunas casas de formación han tenido que cerrar y muchas parroquias están desiertas.

Por favor, Señor, te pedimos que

fortalezcas la vocación y la perseverancia de todos ellos.

Que los aspirantes, novicios y seminaristas

permanezcan firmes en su vocación,

guiados por tu espíritu.

Bendícelos, oh Señor, en este camino,

acompaña sus pasos y

ayúdalos a perseverar en tu amor,

hoy y siempre.

Amén.

Señor misericordioso,

te traemos en oración al pueblo y a los fieles de Myanmar,

a quienes viven en la selva, escondidos de las luchas y los conflictos,

a quienes han tenido que abandonar sus hogares y buscar refugio.

Oramos por los sacerdotes y las religiosas que,

a pesar de los peligros,

siguen visitando aldeas medio vacías,

porque la gente se esconde en los bosques por miedo a los ataques.

Oramos para que, en cada celebración de la Santa Misa,

sean guiados por tu espíritu de fortaleza.

En sus visitas, montan altares sencillos con lo que tienen,

a veces colocados en una cesta de bambú,

y allí celebran bautismos, escuchan confesiones,

rezan el rosario, consuelan a los enfermos, bendicen sus tiendas

y se convierten en instrumentos de tu paz.

Escucha los dolores y las penas de este pueblo,

escucha sus oraciones llenas de dolor y esperanza.

Por favor, Señor,

protégelos, cuida de sus familias que esperan su regreso

y provéeles lo necesario para vivir.

Que nunca se sientan abandonados,

que encuentren tu fuerza en cada sufrimiento.

Amén.

Presentamos nuestras oraciones por los jóvenes de Myanmar

que, debido al conflicto,

se ven obligados a abandonar sus escuelas y hogares en busca de seguridad.

Muchas congregaciones religiosas tenían internados para estudiantes,

pero la violencia ha puesto en peligro sus vidas.

Con el aumento de la frecuencia de los ataques,

se enfrentan a la terrible tarea de protegerlos,

a veces enviándolos a sus hogares,

donde no siempre están seguros.

Otras veces, huyen con los jóvenes para buscar refugio en otros lugares donde la Iglesia puede ayudarles a continuar con su labor. Muchos lugares tienen ahora el doble o el triple de jóvenes y apenas pueden hacer frente a la situación.

Como atestiguaron las hermanas, a veces se enfrentan a terribles peligros y a largas caminatas para ponerlos a salvo:

«Gracias por salvarnos de todo mal,

seguimos decididos a servir,

dando testimonio de tu poder en nuestra vida cotidiana,

dando gracias a Dios y alabando su gloria cada día».

Muchos jóvenes han abandonado el país.

Señor, te pedimos que veles por estos jóvenes,

que los protejas en su viaje

y que encuentren refugio.

Que se fortalezcan

y puedan volver a sus estudios,

incluso cuando las circunstancias parezcan adversas.

Da consuelo a sus familias y sabiduría y fuerza a los religiosos

que están con ellos y se esfuerzan cada día por mantener la calma,

a pesar del miedo, el agotamiento y la amenaza constante.

Amén.

Señor nuestro,

hoy te pedimos que aumentes nuestra fe,

conmoviéndonos con el ejemplo de fe y dedicación que vemos en los fieles de Myanmar.

Muchas religiosas de ese país

han perdido todo lo que poseían en los últimos años,

pero sus testimonios están llenos de fe.

«Me he dado cuenta de que todo lo que tenemos en la tierra es temporal. Intento vivir bajo la guía de Dios y en la gracia de Dios, desapegada de todo».

Ayúdanos, como a ellas, a confiar plenamente en Ti,

a desprendernos de lo que poseemos

y a buscar siempre vivir en tu gracia.

A veces, se sienten abrumadas por el miedo y la impotencia

al oír hablar de personas inocentes que sufren,

de familias que han perdido a sus seres queridos,

de personas a las que aman profundamente.

«Mi corazón se rompe por nuestro país y nuestro pueblo. Tenía miedo de experimentar tanto temor día tras día. Pero las palabras de nuestro obispo nos han ayudado a no olvidar a Dios en nuestro sufrimiento diario, a volver a Dios con un corazón contrito, a aprender a perdonar, a transformarnos a nosotros mismos en lugar de querer que los demás se transformen».

Señor, te pedimos que fortalezcas nuestros corazones,

para que siempre recordemos tu presencia

y respondamos con fe a la adversidad.

Estas religiosas no solo se aferran a Ti en sus momentos difíciles,

sino que también tienen una profunda visión de su misión.

«Dios nos saca de nuestros lugares, de nuestros conventos,

para que podamos llegar a los demás, para que podamos cumplir Su misión en lugares más lejanos, en lugares a los que no habríamos ido si no fuera por la guerra. Doy gracias a Dios por todas esas personas que ha puesto a mi alrededor, personas muy generosas».

Te pedimos, Señor,

que nos ayudes a ver la divina providencia cuando nos pones en el camino de los demás,

a veces más allá de la comodidad,

para hacer tu voluntad

y servir donde más se necesita.

Que, como nuestros hermanos y hermanas de Myanmar,

sepamos ser instrumentos de tu paz

y heraldos de tu amor,

con un corazón dispuesto y fiel,

hoy y siempre.

Amén.

Señor de la compasión,

recordamos ante ti al pueblo de Myanmar,

que sigue sufriendo las consecuencias

del devastador terremoto que azotó el país en marzo de 2025,

añadiendo nuevo dolor a una nación ya herida por el conflicto.

Te presentamos a los que perdieron la vida,

a los muchos que resultaron heridos

y a las familias que perdieron sus hogares,

sus medios de subsistencia

y su sensación de seguridad.

Acoge a los difuntos en tu paz eterna

y consuela a los que aún lloran.

Oramos por todos aquellos que, incluso meses después,

siguen viviendo en condiciones precarias,

enfrentándose a hogares dañados,

al temor de una nueva inestabilidad

y a la lenta carga de reconstruir sus vidas.

Sé su refugio, oh Señor,

y su fuerza cuando el agotamiento y el desánimo pesan sobre ellos.

Oramos especialmente por los sacerdotes, las religiosas,

los catequistas y los voluntarios

que han permanecido cerca de las comunidades afectadas,

acompañándolas pacientemente a lo largo del tiempo.

Sostenlos en su servicio,

mientras consuelan a los afligidos, cuidan a los heridos

y ayudan a restaurar la dignidad y la esperanza

a través de pequeños pero fieles actos de amor.

Señor, cuando la tierra tembló,

se perdieron muchas certezas.

Restaura la confianza donde persiste el miedo,

cura el trauma que permanece en los corazones y los recuerdos,

y transforma este sufrimiento

en un camino de solidaridad, compasión y renovación.

Que tu presencia se sienta

en cada esfuerzo de reconstrucción,

en cada gesto de apoyo,

y en cada oración ofrecida

por aquellos que aún llevan el peso de esta tragedia.

Acompáñalos, ahora y siempre.

Damos gracias y rezamos por todos aquellos

que, a través de actos concretos de caridad,

han estado ayudando a las comunidades a reconstruirse

y a recuperar la esperanza y la dignidad.

Amén.

Capilla de oración

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Velas encendidas

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Velas encendidas

Deja tu vela encendida, y reza por este pueblo tan necesitado de tu oración.

» Un día para acompañar al pueblo de Myanmar con oración y esperanza

A través de esta iniciativa, organizada por ACN y sus 24 oficinas nacionales, queremos ofrecer consuelo espiritual al pueblo birmano, recordarles que no están solos y renovar nuestro compromiso de permanecer a su lado con la oración.

Tras años de conflicto y sufrimiento, existe el riesgo de que la situación de Myanmar desaparezca del foco internacional. Sin embargo, como recuerda Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN Internacional:

«Lo importante es que nuestra atención y nuestra compasión no se debiliten. Las personas en Myanmar necesitan saber que seguimos con ellas. Nuestra oración es la ayuda más valiosa que podemos ofrecerles».

Durante estas 24 horas, nos unimos especialmente a:

  • Las víctimas de la violencia
  • Las familias que han perdido a sus seres queridos
  • Las personas afectadas por el terremoto de marzo de 2025
  • Los jóvenes, cansados por años de miedo e incertidumbre

En medio de todo, la Iglesia local continúa su misión con fidelidad admirable: obispos, sacerdotes, religiosas y laicos siguen sirviendo, acompañando y sosteniendo la fe del pueblo, aun cargando sus propias heridas.

¿Cómo puedes unirte a las 24 horas de oración por Myanmar?

Tu oración les lleva paz y consuelo. Cada pequeña oración, por pequeña que parezca, tiene un valor infinito ante Dios. Te proponemos distintas formas de unirte a esta jornada mundial:

  • Celebra una hora de adoración: Dedica un tiempo de silencio ante el Señor, ofreciendo tu oración por el pueblo de Myanmar.
  • Enciende una vela: Como signo visible de fe y solidaridad, enciende una vela durante tu tiempo de oración y únete espiritualmente a miles de personas en todo el mundo.
  • Reza el Rosario: Ofrece el Rosario por los obispos, sacerdotes, religiosas y catequistas que trabajan incansablemente para consolar al pueblo birmano.
  • Ofrece una Misa: Une tu oración al sacrificio de Cristo, pidiendo paz y reconciliación para Myanmar.

Unidos en oración, sostenemos a la Iglesia que sufre

En Myanmar, muchos fieles encuentran en la oración y en la Eucaristía su mayor consuelo. Las iglesias siguen llenas porque, en medio del dolor, el pueblo busca refugio en Dios.

Durante estas 24 horas, queremos decirles con hechos y con oración:

No estáis solos. Rezamos con vosotros. Caminamos juntos.

Ayuda a la Iglesia Necesitada te invita a sumarte, compartir esta iniciativa y encender una luz de esperanza para Myanmar.

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