» TESTIMONIO

Sana Nigeria protegiendo a los cristianos de la violencia
“No me rendiré. Seguiré sirviendo a Dios hasta el final”
Peter
En la diócesis de Zaria, en Nigeria, Peter vive su vocación como catequista en medio de la violencia, la persecución y la inseguridad. A pesar de haber sido brutalmente atacado durante una misión, continúa anunciando el Evangelio con una certeza: solo la fe puede sanar a su pueblo.
Un catequista en Nigeria marcado por la violencia
Peter recuerda con claridad el día que marcó su vida. Había salido temprano, con su Biblia y su libro de himnos, para evangelizar en un pueblo cercano. Cumplió su misión. Pero, de regreso, fue atacado.
“Me encontré con una banda de ladrones armados. Salieron de los arbustos y me rodearon. Me golpearon sin piedad”. Aquel día pensó que no lo olvidaría nunca. Aún hoy, cuando lo recuerda, siente miedo. Sin embargo, en medio de la violencia, nunca perdió la fe.
“Sé que Dios está vivo. Él sabe por qué fui allí. Y nunca permitiría que muriera en sus manos”.



La fe de un catequista que no se detiene ante la persecución
A pesar de la agresión, Peter no abandonó su misión. Al contrario, reafirmó su vocación dentro de la Iglesia en Nigeria.
“No me rendí. Continué sirviendo a Dios. Y seguiré adorándole hasta la muerte”.
Hoy sigue visitando comunidades, enseñando catequesis a los niños y anunciando el Evangelio tanto en zonas rurales como urbanas, donde la inseguridad forma parte del día a día: “A pesar de las dificultades, nunca me detendré. Continuaré siendo fiel a mi llamado cristiano”.
Para él, cada paso es una respuesta a la llamada de Dios, incluso en un contexto donde los cristianos viven bajo amenaza constante.

Cristianos perseguidos en Nigeria: una Iglesia que sigue en pie

La realidad de Nigeria está marcada por la violencia, la persecución y la discriminación. Muchos cristianos ven limitadas sus oportunidades y viven en una situación de inseguridad permanente.
“Estamos en peligro. El país no es seguro. Muchos cristianos han sido secuestrados, discriminados y privados de oportunidades”.
Aun así, la Iglesia sigue presente gracias a catequistas como Peter, que sostienen la fe en comunidades donde el acceso es difícil y peligroso. En muchas zonas rurales, los bandidos y la violencia dificultan incluso los desplazamientos.
La ayuda recibida, como una motocicleta para poder moverse, permite continuar la misión y llegar a quienes más lo necesitan: “Con esto podremos llegar al interior y seguir evangelizando, a pesar de todo”.
Sanar Nigeria desde la fe
Para Peter, la clave está clara: la sanación de Nigeria comienza en el corazón de las personas: “Predicando el Evangelio sanaremos la herida. Diciendo la Verdad, sanaremos la herida”.
Su misión como catequista no es sólo anunciar la fe, sino sostener la esperanza en medio de la violencia. Invita a todos a no ceder al miedo ni a la desesperanza.
“La mejor medicina para sanar la herida es la oración”

“No dejéis que la persecución tenga la última palabra”
Peter lanza una petición clara a los cristianos de todo el mundo: “Necesitamos tu ayuda, tus oraciones y tu apoyo. Con tu ayuda podremos estar seguros”.
La Iglesia en Nigeria necesita tu apoyo para seguir acompañando a los cristianos perseguidos, formar catequistas y llevar esperanza en medio de la violencia.
Tú puedes sanar Nigeria.







