ACN apoya a las iglesias locales en su atención a los refugiados y desplazados

Monjas trabajando en un campamento de desplazados en Jabboulé (Líbano)
ACN apoya a las iglesias locales en su atención a los refugiados y desplazados
La Iglesia libanesa se convierte en el único refugio para miles de familias mientras continúa el conflicto en la región
ACN.– En el contexto mundial de inestabilidad por las guerras y la violencia, más de 117 millones de personas se han visto obligadas a desplazarse internamente o a buscar protección internacional como refugiados en otros países. Detrás de esta crisis migratoria, la persecución y la discriminación religiosas se suman a los factores, a menudo silenciados, que están provocando este proceso.
Durante el pasado año, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada destinó el 10,8% de sus iniciativas al apoyo de proyectos de emergencia relacionados con la atención a refugiados y desplazados en todo el mundo.
En ocasiones, las comunidades cristianas se ven obligadas a abandonar su lugar de origen por causa de la persecución religiosa y son acogidas por las iglesias locales de los países o lugares de destino. Este tipo de proyectos asegura la supervivencia de la comunidad católica en circunstancias extraordinarias, fuera de sus fronteras o dentro del propio país, pero lejos de su hogar.
El refugio de la Iglesia de Líbano
La escalada de violencia en Líbano durante los últimos meses se suma a la ya de por sí delicada situación que venía atravesando el país en la última década. La situación derivada por la guerra, la creciente inseguridad, la inestabilidad social y la crisis económica han dejado a miles de familias atrapadas entre el miedo, la pobreza y la incertidumbre.
En este contexto, la incertidumbre ante el futuro y la falta de seguridad es cada vez mayor, lo que está empujando a miles de familias a huir: Se calcula que actualmente en Líbano hay más de 1,5 millones de refugiados y más de 1 millón de desplazados internos.

Refugiados tras atentados en la provincia de Cabo Deldado, Mozambique. 2020 (ACN)
En la Eparquía maronita de Saida, especialmente en la zona de Jezzine, alrededor de 7.500 personas desplazadas han encontrado refugio en la Iglesia local, tras huir de la violencia. La situación es especialmente grave por la falta de bienes de primera necesidad y el desánimo por la incertidumbre.
En medio de esta crisis, la Iglesia libanesa, a través de los laicos y la atención de los sacerdotes, está acogiendo y acompañando a las familias desplazadas, como ha explicado el sacerdote maronita Elías Abou Rached: “Jezzine es la última zona segura que queda en el sur del Líbano”.
“Debemos apoyarles, ayudarles y decirles: ‘Mantengan sus hogares abiertos para acoger a sus hermanos desplazados por la destrucción y la guerra”, ha afirmado el sacerdote, que atiende pastoralmente también a las necesidades de la comunidad.
Día Mundial del Refugiado

Misa en un campo de refugiados de la ONU en la diócesis de Malakal (Sudán del Sur)
El 20 de junio se celebra el Día Mundial del Refugiado, una jornada especial para concienciar sobre la difícil realidad atraviesan millones de personas en el mundo.
En este sentido, ACN es consciente de este sufrimiento y ofrece apoyo a las Iglesias locales para que puedan atender a los que huyen por la persecución o discriminación por causa de su fe.
















