Arzobispo de Kaduna: «Hay un estado fallido actualmente en Nigeria»

Mons. Matthew Man-Oso Ndagoso, arzobispo de Kaduna, Nigeria. (ACN)
Arzobispo de Kaduna: «Hay un estado fallido actualmente en Nigeria»
Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) conversa con Mons. Matthew Man-Oso Ndagoso sobre la escalada de violencia y cómo afecta a la Iglesia local
ACN-. Nigeria vive una escalada de violencia que afecta especialmente al centro y norte del país, y de la que la Iglesia nigeriana no está al margen. El año 2025 ha sido un «annus horribilis» para los cristianos nigerianos, que han sufrido numerosos ataques contra iglesias, colegios y centros eclesiales, así como secuestros a sacerdotes, seminaristas y religiosas. La archidiócesis de Kaduna se encuentra en una de las zonas más afectadas por todos estos casos. La Iglesia católica allí está pastoreada por Mons. Matthew Man-Oso Ndagoso, que atiende a un grupo de colaboradores de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), desplazados hasta Kaduna para conocer esta realidad de cerca y transmitir el apoyo de miles de benefactores de la fundación pontificia.
En primer lugar, don Matthew, gracias por recibirnos en su propia archidiócesis de Kaduna y por vuestra acogida
Arzobispo de Kaduna: «Es un placer para mí estar aquí y agradecer, en persona, a Ayuda a la Iglesia Necesitada por su apoyo a nuestra Iglesia, y por permitirme compartir la situación en el norte de Nigeria».
Se habla de persecución y discriminación contra los cristianos en el norte de Nigeria. ¿Es esto exacto?
Arzobispo de Kaduna: «Absolutamente. Los cristianos en el norte de Nigeria han sido discriminados desde antes de la independencia. Aunque nuestra Constitución garantiza la libertad de culto, en la práctica es sistémico. En muchos estados del norte, si eres cristiano, hay un límite en tu progresión profesional por muy educado que estés. No se nos permite obtener tierras para construir iglesias y, en las escuelas públicas, se prohíbe la enseñanza de la religión cristiana, mientras el gobierno financia con fondos públicos las escuelas coránicas. Es una persecución clásica.»
¿Cuál es el origen de estos ataques y secuestros que se están produciendo últimamente con tanta frecuencia en Nigeria?
Arzobispo de Kaduna: «Podemos decir que esta situación tiene su origen desde hace 17 años, desde la apirición del grupo terrorista Boko Haram, en 2009. Y desde entonces no hemos parado de tener problemas. Además del terrorismo, sufrimos también el aumento de los casos de secuestros. Esto provoca una gran devastación de todo el país, en vidas humanas, de millones de víctimas. Porque cuando una región sufre, afecta a todo el país, porque estamos todos relacionados. Es una violencia multifacética. Por un lado está el problema del terrorismo de Boko Haram, que afecta principalmente al noreste de Nigeria. Tenemos la dificultad de las bandas mafiosas, de criminales y secuestradores, principalmente en el noroeste del país.

El arzobispo de Kaduna (Nigeria) visita una iglesia destruida en su diócesis
¿Quiénes son estas bandas de criminales y secuestradores?
Arzobispo de Kaduna: «Son grupos de traficantes con fines totalmente malignos. Estas bandas han estado operando desde hace décadas, pero en los últimos cuatro años el problema se ha agravado por el tipo de armamento destructivo que usan. Hace unas décadas iban con arcos y flechas para robar a la gente sus bienes, animales, coches, comida, etc. Pero ahora usan armas muy sofisticadas y peligrosas, que están provocando una destrucción masiva, están matando a mucha gente y provocando un gran éxodo de desplazados».
Hay otro componente de la escalada de violencia en Nigeria que es el conflicto entre pastores nómadas de etnia fulani, que son mayoritariamente musulmanes, y agricultores que suelen ser mayoritariamente cristianos. ¿Cómo afecta este conflicto al aumento de los casos de ataques contra cristianos?
Arzobispo de Kaduna: «Este problema es más grande en la región del Cinturón Central de Nigeria, no tanto aquí en Kaduna. Hay dos temas que son muy sensibles en nuestro país, a saber, la religión y la etnia. Son temas muy delicados. Y siempre hay gente que quiere usar esto para su beneficio. Si los fulani musulmanes entran en un terreno cultivado por un cristiano, y hay una guerra entre ellos, la gente lo juzgará como una guerra entre religiones, por sus sensibilidades religiosas. Pero creo que es importante saber que el conflicto entre ganaderos y agricultores no es por la religión, hay un factor religioso, pero no es lo fundamental. Porque también hay agricultores musulmanes y ganaderos musulmanes enfrentados en este conflicto».
Es verdad que no hay que generalizar, pero entonces, ¿por qué está creciendo este conflicto en la región central de Nigeria? ¿Cree que existe algún tipo de plan detrás para utilizar el radicalismo islámico?
Arzobispo de Kaduna: «No es una cuestión de si los cristianos son mayoría entre los agricultores o no, es un problema geográfico. Depende de donde estés. Es verdad que los pastores son en su mayoría musulmanes pero tienen el mismo problema en el norte del país. En el Cinturón Central de Nigeria es cierto que existe un cambio, hay cada vez más problemas entre pastores y agricultores, pero desde mi punto de vista no es que haya una agenda islamista al respecto, creo que es más un problema económico, cómo decirlo, es un problema por la falta de recursos. Y claro, este conflicto puede ser fácilmente instrumentalizado por los políticos, por gente egoísta, pero no exactamente por el Islam».
¿Quién está llevando las armas sofisticadas a las bandas de secuestradores y a los fulani? ¿Parace que alguien quiere que se expandan y crezcan los ataques y secuestros?
Arzobispo de Kaduna: «Creo que es claro que la razón por la que muchos ciudadanos tengan armas es por el estado fallido que hay actualmente en Nigeria. También los conflictos en otros países vecinos de África están provocando esta concentración de armas».
Usted menciona el «negocio de los secuestros». ¿Cómo funciona esto y cómo afecta a la Iglesia?
Arzobispo de Kaduna: «Hay que distinguir: en el noreste está Boko Haram, que se mueve por ideología religiosa. Pero en el noroeste lo que tenemos es bandidaje, pura criminalidad. Es un negocio. Secuestran a grupos en escuelas, iglesias o mezquitas porque saben que eso genera atención internacional y presión al gobierno para obtener más dinero.»
«Como los sacerdotes trabajamos en zonas rurales y nuestras casas parroquiales suelen ser las mejores construcciones del pueblo, nos convertimos en un símbolo de riqueza y en un objetivo prioritario. En mi jurisdicción, 25 parroquias ya no son funcionales porque los sacerdotes no pueden vivir allí por miedo. Nueve de nuestros sacerdotes han sido secuestrados en los últimos años; algunos fueron asesinados y de otros no sabemos nada.»
¿Cómo afecta esto a la vida diaria de la gente?
Arzobispo de Kaduna: «Afecta a todo. Los agricultores no pueden ir a sus granjas porque los bandidos esperan a la cosecha para secuestrarlos o robarles todo. Si la gente no tiene nada, la Iglesia tampoco, porque ellos son quienes la apoyan. Mis visitas pastorales son escasas porque necesito seguridad militar, y eso cuesta dinero. Anoche mismo, mientras hablamos, otra de nuestras parroquias fue atacada. Es un asunto cotidiano; los periodistas incluso están cansados de informar si solo mueren diez personas.»
¿Qué papel juega la Iglesia en este escenario?
Arzobispo de Kaduna: «Nigeria está rota. El papel de la Iglesia es ser un «sanador herido». Aunque estemos heridos y perseguidos, no podemos unirnos a la violencia. Nuestra misión es llevar luz donde hay desesperanza y defender el bien común de todos, sean cristianos o musulmanes. Donde las relaciones se han roto, nuestro deber es intentar unir a la gente de nuevo. No estoy feliz de que mi país esté en las noticias por esto; quiero un país donde cualquier ciudadano pueda circular libremente, pero hoy, Nigeria es uno de los lugares más inseguros de la tierra.»















