» TESTIMONIO

Fortalece la fe de los cristianos perseguidos
“La fe me mantuvo en pie durante el secuestro”
Padre Félix
El padre Félix llevaba años sirviendo en aldeas rurales del norte de Nigeria cuando fue secuestrado por un grupo armado. Durante 40 días sufrió golpes, humillaciones y una herida de bala que casi le cuesta la vida. Hoy, mientras continúa recuperándose, comparte su testimonio para sostener la fe de otros cristianos perseguidos y llevar esperanza a una Nigeria herida por la violencia.
Nigeria: vivir la fe en medio de la violencia y la persecución
Desde su ordenación en 2014, el padre Félix dedicó su sacerdocio a comunidades rurales donde los cristianos viven amenazados por la inseguridad y los ataques armados. Para él, servir en aquellas aldeas era descubrir “la verdadera sed del Evangelio”.
Aunque las condiciones eran difíciles, recuerda con alegría cómo las familias, aun siendo pobres, permanecían firmes en su fe. “Solo querían escuchar la Palabra de Dios”, explica.
Sin embargo, la violencia terminó alcanzando también a su comunidad. Un grupo armado atacó la aldea donde servía como sacerdote y asesinó a decenas de personas, entre ellas hombres, jóvenes e incluso niños. Él fue el único secuestrado.
“Me preguntaron por qué vivía allí si no tenía dinero. Les respondí que me quedaba por la fe de la gente”.



Cuarenta días de cautiverio marcados por el dolor
El sacerdote fue trasladado a un campamento en el bosque, donde permaneció encadenado durante 40 días junto a otras víctimas. Las palizas comenzaron muy pronto.
“Recibí la paliza de mi vida”, recuerda. Los secuestradores utilizaban ramas cortadas de los árboles para golpearlo hasta hacerlo perder el conocimiento. Más adelante, una bala impactó en su pierna y estuvo horas inconsciente por la pérdida de sangre.
“Lo que me mantuvo en pie fue la fe y la esperanza: la fe en que Dios no me decepcionaría”.
Durante el cautiverio, el padre Félix pasó momentos de profunda oscuridad. Llegó a preguntarse por qué Dios había permitido aquello. Pero poco a poco volvió a la oración. Llevaba consigo el breviario y un pequeño folleto del Rosario. Incluso en medio del secuestro, aprovechó para explicar a sus captores qué significaba ser cristiano y sacerdote católico.

“La persecución nunca tendrá la última palabra”
El sacerdote reconoce que hubo momentos en los que se sintió abandonado. Sin embargo, asegura que sobrevivir fue también una experiencia de fe.
“Jesús es mi Salvador y mi vida. El cristianismo no es solo cuando todo va bien, sino también en los momentos malos”.
Tras ser liberado, necesitó atención médica urgente. La bala había destruido venas, tendones y ligamentos de su pierna, y estuvo a punto de perderla. Hoy continúa recuperándose mientras trabaja en una parroquia de la ciudad y enseña en un seminario menor.
Ahora utiliza su experiencia para acompañar a jóvenes seminaristas y personas heridas por el sufrimiento. “Aunque fui herido, puedo ser un sanador para otros contando mi historia”, explica.

Una Iglesia que sigue sosteniendo la esperanza
Para el padre Félix, Nigeria necesita una profunda sanación. La violencia, los secuestros y la persecución han dejado heridas en miles de personas.
Aun así, insiste en que los cristianos no deben rendirse. Su misión ahora es compartir esperanza y fortalecer a quienes siguen viviendo en las zonas más peligrosas del país. “La persecución nunca tendrá la última palabra. Con vuestra ayuda, sanaremos Nigeria”.
Tú puedes sanar Nigeria
Como el padre Félix, miles de sacerdotes, catequistas y cristianos perseguidos continúan anunciando el Evangelio en medio de la violencia en Nigeria.
Con tu ayuda, la Iglesia puede seguir acompañando a quienes han sufrido secuestros, ataques y persecución, llevando esperanza y sanación donde más se necesita.
Tú puedes fortalecer la fe de los perseguidos
Que la persecución no tenga la última palabra. Sana Nigeria.
Te lo cuentan él aquí:







