Día Mundial de la Radio: «Es el misionero permanente»

Emisión en Radio Sin Fronteras (Mozambique), apoyada por ACN
Día Mundial de la Radio: «Es el misionero permanente»
ACN se ha comprometido especialmente con la evangelización de las zonas más aisladas a través de la ayuda a emisoras de radio católicas
ACN-. Cada 13 de febrero, se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Radio, un formato de comunicación y evangelización muy importante en todo el mundo y con el que la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) se ha comprometido especialmente.
En el último año, la fundación ha apoyado muchos proyectos para financiar diferentes emisoras de radio católicas en todo el mundo. Gracias a esto, miles de poblaciones en las zonas más marginales y aisladas pueden recibir la Palabra de Dios. Y es que la radio allí es un pilar fundamental para sostener a las comunidades locales.
En el programa de Perseguidos pero no olvidados, dirigido por ACN y emitido en Radio María, la fundación ha hablado con Lewis Galarza, responsable de Radio San Francisco, en el Vicariato Apostólico de Requena, en la selva del Amazonas en Perú, con el objetivo de profundizar en el trabajo que realizan estas emisoras de radio.
¿Qué papel juega vuestra emisora de radio para llevar la fe en el Vicariato Apostólico de Requena, en pleno Amazonas y donde no siempre llega un sacerdote?
Para nosotros, la radio no es un simple medio de comunicación, es literalmente un salvavidas espiritual y el púlpito más grande que tenemos. Hay que entender nuestra geografía. Requena está dentro de la Amazonía, que es un territorio inmenso, lleno de ríos y selva, donde las comunidades están dispersas a días de viaje en bote. Nuestros sacerdotes son pocos y hacen un esfuerzo heroico, pero a muchas comunidades solo pueden llegar una o dos veces al año. Ahí entra la radio. La emisora es el misionero permanente, que en cada hogar y en cada bote está constantemente acompañándolos con nuestra programación. Es vital porque así rompe el aislamiento espiritual. Cuando una familia en un caserío lejano enciende la radio, escucha el Rosario o la Santa Misa, algún mensaje de nuestro obispo… Saben que no están olvidados, que son parte viva de la Iglesia universal. Por ello, la radio sostiene la fe del pueblo cuando él sacramentalmente no se puede estar presente.
¿Cómo es el día a día de vuestro trabajo en la radio?
Nuestro día a día es intenso, caluroso y muy todoterreno. Aquí en la selva, la vida comienza muy temprano, con la salida del sol. La jornada arranca con la oración de laudes, poniendo el día en manos del Señor. Luego, nuestra programación es una mezcla necesaria de evangelización y servicio social. Alternamos la música católica y algunos programas de catequesis, de informativos, con algo fundamental aquí: los avisos sociales. Como en la mayoría de las comunidades no hay señal de teléfono ni Internet, la radio también funciona para poder acompañarlos a través de nuestra programación, ya sea culturales, nuestra programación de formación educativa y catequética. Trabajamos lidiando con la humedad, el clima, que afectan nuestros equipos y, en ocasiones, los cortes de energía, pero con la alegría de saber que somos la compañía de miles de personas al otro lado del río, aquí en nuestro Vicariato Apostólico de Requena.
¿Cuáles son los retos a los que os enfrentáis para sostener la emisora?
Los retos son diarios y a veces abrumadores. Mantener una emisora técnica y económicamente aquí en la selva es una lucha constante. Eh, nuestro principal desafío técnico, eh, se ve afectada muchas veces por el clima La humedad corroe nuestros equipos, nuestras antenas y las tormentas eléctricas, que son muy frecuentes y violentas, ya que a veces los rayos dañan nuestras antenas o queman los transmisores. De esa manera, a veces nos impiden salir al aire varios días hasta que podamos repararlo. Si se rompe una pieza, no podemos ir a la tienda de la esquina, sino tenemos que esperar, a veces días, semanas, que puedan traer los repuestos desde Lima, y esto implica muchos costos altos, eh, ya sea pues económicos y de tiempo de espera, ya que todo es por aquí, transporte vía pluvial. Además, el fluido eléctrico en Requena en algunas ocasiones estaba fallando constantemente y el combustible para los generadores es caro.
Y en particular, ¿cómo afectan la pobreza, el aislamiento o los conflictos locales a la misión de la radio?
Afectan directamente a nuestra sostenibilidad, pero al mismo tiempo nos hacen entender que nuestra misión es más urgente…. Nuestro vicariato es muy pobre, la gente vive de la agricultura y de la pesca. Esto significa que la radio no puede sostenerse con publicidad local ni con colectas de buena fe de nuestros hermanos, porque sencillamente no tienen muchos recursos. Dependemos casi al cien por ciento de la providencia divina, que llega a través de nuestro Vicariato Apostólico de Requena. También el aislamiento hace que la radio sea muchas veces la única voz de información veraz y formación educativa que llega a la gente, supliendo, pues, las carencias del Estado en temas de salud o educación. Tened en cuenta también que aquí hay otras diez emisoras más, pero que son de corte político y de interés político, que constantemente brindan información distorsionada a favor de la política. Cuando surgen tensiones sociales o conflictos en la zona, la radio debe ser una voz de paz, de diálogo y de reconciliación, sobre todo basándonos en nuestra doctrina social de la Iglesia y, de esa manera, evitando polarizaciones y, a través de los mensajes de nuestro obispo, transmitir saludos de paz y reconciliación.
Ayuda a la Iglesia Necesitada ha apoyado varios proyectos de medios de comunicación católicos ¿Cómo valoráis el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada para llevar a cabo vuestra labor?
La palabra que define al apoyo de ACN es providencial. Para nosotros, Ayuda a la Iglesia Necesitada es un verdadero cireneo que nos ayuda a cargar la cruz de esta misión. Valoramos inmensamente su apoyo, porque no solo es una ayuda económica vital, que nos ha permitido, por ejemplo, reponer equipos quemados por rayos y que sin ella estaríamos mudos hace tiempo. También nos ha ayudado a mejorar nuestra infraestructura y tener un ambiente apropiado para poder trabajar y seguir cumpliendo con nuestra misión, porque entienden la naturaleza de nuestra labor. ACN sabe que no somos una empresa comercial. Entienden que la rentabilidad aquí no es dinero, sino almas y dignidad humana. Su apoyo nos da esperanza y nos dice a los misioneros: no están solos en esta misión en la Amazonía.
Una radio católica es un proyecto difícil de llevar adelante, pero que hace bien a muchísimas personas. ¿Os han llegado testimonios de personas a la que haya ayudado escuchar vuestra emisión? ¿Hay alguno que te haya impactado especialmente?
Sí, muchísimos testimonios. La gente cuando pasa por aquí, por Requena, desde sus comunidades, pasa por la parroquia y a veces por la radio a saludar como si fuéramos familia, porque sus voces los acompañan a diario. Un testimonio que siempre me impacta es el de los enfermos y los ancianos. Recuerdo el caso de un hombre mayor en una comunidad muy alejada del río Ucayali. Él estaba postrado en su hamaca por una enfermedad crónica. Cuando por fin el padre pudo visitarlo después de muchísimos meses para llevarle la unción y la comunión, este hermano dijo llorando: «Padre, si no fuera por la radio, yo ya me hubiera muerto de tristeza y soledad. Las oraciones que escucho cada día es lo que me mantiene vivo y con fe». Saber que somos la compañía de Cristo para quienes sufren en la soledad de la selva hace que todo esfuerzo valga la pena.
¿Quieres dejar algún mensaje a nuestros oyentes?
Primero, gracias por escucharnos y por abrir su corazón a la misión en la Amazonía. Aunque estamos a miles de kilómetros, el mismo espíritu nos une. Quiero pedirles que no dejen de rezar por nosotros. Estamos unidos en oración unos por otros y especialmente por la gente sencilla de aquí, de nuestra selva, que enfrenta a diario tantas dificultades. Y si pueden seguir apoyando materialmente con instituciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada. Háganlo con generosidad, porque su ayuda se convierte literalmente en la voz de Dios, resonando en los rincones más olvidados del planeta. Ustedes también son misioneros con nosotros. Que la Virgen de Fátima y San Francisco de Asís los bendigan desde la Amazonía peruana.















