» TESTIMONIO
“Os aseguro, queridos benefactores, nuestro recuerdo constante en la oración por todas vuestras intenciones”
En medio de los cortes de electricidad y la incertidumbre de la guerra, las Carmelitas Descalzas continúan su vida de oración en Kiev.
Su misión no se desarrolla en las calles, sino en el silencio de su monasterio, donde rezan por Ucrania, por la Iglesia y por quienes les confían sus intenciones.


«Nuestro carisma es la oración»
Las Carmelitas Descalzas de Kiev llevan una vida sencilla y discreta. Su vida está marcada por la oración y el trabajo y, aunque no desarrollan una labor apostólica, su comunidad permanece abierta a quienes buscan en ellas apoyo y consuelo.
La Madre Superiora lo explica con sencillez: “Nuestro carisma es la oración”.
En un país marcado por la guerra, esa misión adquiere un significado especial. Desde el monasterio, las hermanas presentan ante Dios las preocupaciones de quienes sufren y rezan por la paz y por las necesidades de la Iglesia.



Una vida sencilla en una ciudad en guerra
La vida cotidiana de las hermanas también se ha visto alterada por los ataques contra las infraestructuras energéticas.
Los cortes de electricidad forman parte de su día a día y pueden prolongarse durante diez u once horas. Para poder mantener su vida cotidiana necesitan recurrir a un generador y disponer de combustible.
A pesar de todo, las hermanas continúan con su rutina de oración y trabajo, firmes en su misión y en su entrega diaria. Las dificultades no han hecho que las Carmelitas abandonen Kiev.
Siguen allí, viviendo su vocación y manteniendo una vida comunitaria que también encuentra momentos de alegría y normalidad. Son pequeños momentos que recuerdan que, incluso en medio de la guerra, la esperanza y el amor de Dios siempre permanecen.

Una oración que llega más lejos
Aunque su misión se desarrolla entre los muros del monasterio, las oraciones de las Carmelitas alcanzan mucho más allá. Las hermanas rezan por las personas que les confían sus intenciones y por todos aquellos que viven el sufrimiento de la guerra. También rezan por quienes las ayudan.
“Os aseguro, queridos benefactores, nuestro recuerdo constante en la oración por todas vuestras intenciones”.
El apoyo brindado por los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada permite que esta comunidad pueda continuar su vida y permanecer en Kiev.
Donde ellas permanecen, también permanece la esperanza.
Las Carmelitas Descalzas no necesitan salir a las calles para llevar a cabo su misión. Su vocación es permanecer, rezar y ofrecer su vida por la Iglesia en Ucrania y por el mundo entero.
Hoy, su comunidad necesita ayuda para afrontar las necesidades que la guerra ha llevado hasta su propia casa.
Tú puedes sostener a quienes sostienen a Ucrania con su oración.







