Casi 125 millones para la Iglesia necesitada

› La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada presenta su Informe anual internacional

05/07/2018

ACN.- Cerca de 125 millones destinados a la Iglesia necesitada fueron recaudados el pasado año por la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia Necesitada». Nuevamente consiguió mantener el elevado volumen de donativos. Así se desprende del Informe anual 2017, que acaba de ser publicado y auditado por la empresa de auditoría de empresas KPMG. De acuerdo con el informe, el volumen total —procedente de donativos, herencias y otros ingresos— ascendió exactamente a  124.057.414 € de euros.

En España se recaudaron 17 millones de euros.

La mayor parte de los fondos donados (82.5 por ciento) se destinó a gastos relacionados con la misión de la fundación. De estos, 84.0 por ciento (84,6 millones de EUR) sirvieron para realizar 5.357 proyectos en 149 países. El otro 16 por ciento de los gastos relacionados con la misión se emplearon para sensibilizar sobre el sufrimiento de la Iglesia, la labor con los medios de comunicación y el trabajo de defensa y apoyo de los cristianos ante instituciones políticas.

Para administración se empleó el 7,0 por ciento; y para búsqueda de fondos, publicidad y comunicación con los aproximadamente 400.000 donantes se utilizó el 10,5 por ciento de los fondos. Actualmente, la Fundación Pontificia mantiene oficinas nacionales en 23 países.

Iglesia en reconstrucción, uno de los proyectos de ACN en Nigeria

En detalle, el Informe anual presenta su contribución a la financiación de 1.212 proyectos de construcción. Un tercio de los proyectos de construcción fue para iglesias. Se trata sobre todo de capillas, iglesias, catedrales y seminarios, en la mayoría de los casos en regiones devastadas por catástrofes naturales. Con estipendios de misas se pudo ayudar a uno de cada diez sacerdotes (en total: 40.383), sobre todo en África (15.440) y Asia (10.748). 

13.643 seminaristas —más que nunca— recibieron ayudas, por ejemplo en forma de becas; es decir, uno de cada nueve seminaristas en todo el mundo, la mayoría de ellos en África.

12.801 religiosas recibieron ayudas para la subsistencia (en la mayoría de los casos se trata de religiosas de órdenes contemplativas) o ayudas durante su formación.

También se financiaron automóviles, motos y bicicletas, así como tres barcas, cuatro camiones y tres autobuses. Fueron rechazadas unas 2.000 solicitudes porque no cumplían los estrictos criterios para la concesión de fondos.

Al igual que el pasado año, se destinaron numerosas ayudas especialmente a países del Oriente Próximo. Esta región fue de hecho la segunda, después de África, en recibir proyectos de ayuda. Desde 2011, el año de la «primavera árabe», se han destinado unos 75 millones de euros a regiones en crisis de Oriente Próximo y Medio; solo el pasado año fueron más de 17 millones: desde ayuda de emergencia hasta construcción de iglesias, pasando por gastos pastorales (p.ej. impresión de biblias). Gracias a esa ayuda pudieron volver a sus casas miles de cristianos. Un proyecto de grandes dimensiones era —y lo sigue siendo—, por ejemplo, la reconstrucción de pueblos cristianos en la llanura de Nínive, en Irak, que fueron destruidos por el «Estado Islámico». En 2017, Irak fue el primer país receptor de «Ayuda a la Iglesia Necesitada», con 9,3 millones de euros. En segundo lugar entre los países receptores se encontraba India, con 5,86 millones; en tercer lugar Siria (5,8 millones); en cuarto, Ucrania (4,7 millones); en quinto, Brasil (3,88 millones)  y en sexto lugar la República Democrática del Congo (3,42 millones).

«En 2017, las principales regiones para nuestros proyectos de ayuda fueron Oriente Próximo y África. En todas las actividades relacionadas con nuestros proyectos concedemos mucha importancia al diálogo con la Iglesia local, pues los Obispos y religiosos del lugar son los que mejor conocen dónde están las mayores necesidades y qué actividades de ayuda deben llevarse a cabo. Nosotros consideramos como nuestra la tarea de ayudar a la Iglesia allí donde no dispone de recursos materiales para cumplir sus tareas pastorales, o donde los cristianos sufren discriminación, persecución y violencia», subraya Thomas Heine-Geldern, Presidente Ejecutivo de la Fundación Pontificia.