Mons. Angkyier, Ghana: «Nuestra misión como Iglesia es promover la unidad»

Mons. Peter Paul Angkyier, obispo de Damongo en Ghana
Mons. Angkyier, Ghana: «Nuestra misión como Iglesia es promover la unidad»
ACN entrevista a Mons. Peter Paul Angkyier, obispo de Damongo, sobre los retos de la Iglesia católica en Ghana y su papel a favor de la paz y el diálogo interreligioso frente a las divisiones sociales y culturales
ACN-. El pasado 29 de agosto Mons. Peter Paul Angkyier, obispo de Damongo (Ghana) ordenó sacerdotes a dos jóvenes de su diócesis. Uno procedía de una comunidad étnica que había sufrido recientemente un ataque mortal. El otro pertenecía a la comunidad de los agresores. «Les dije que esto era una señal de Dios de que tenían que trabajar juntos», recuerda el obispo.
Durante una visita a la sede internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en Alemania, Mons. Peter Paul ha afirmado que «nuestra misión como Iglesia, que es la misión de Cristo, es promover la unidad». El obispo ha explicado su implicación personal en los esfuerzos para calmar un conflicto tribal mortal, ocurrido en 2025. «Era una cuestión de injusticia. La gente sentía que estaba siendo tratada injustamente y que estaba oprimida, así que intentó resistirse».
Rivalidades entre grupos étnicos
La región de Ghana donde se encuentra Damongo cuenta con al menos 23 tribus conocidas. Los seguidores de religiones tradicionales africanas y los musulmanes constituyen la mayoría de la población. Los cristianos representan solo un pequeño porcentaje. Las relaciones entre los distintos grupos son generalmente pacíficas. Las disputas por la posesión de tierras y los enfrentamientos en torno a sistemas sociales tradicionales que algunos consideran opresivos desembocan ocasionalmente en violencia.
Esto provocó una violenta reacción por parte de las tribus más poderosas, durante la cual murieron varias personas. «La gente sufría, la gente moría. Algunas personas huían atravesando el río Volta hacia Costa de Marfil; otras escapaban hacia Burkina Faso». Ante esta situación, que también afectaba a católicos de su diócesis, Mons. Peter Paul acudió a los líderes de las tribus con mayor poder e influencia. «Intenté dialogar con distintos jefes tradicionales. Me dijeron que debía hablar con las personas que habían sido atacadas para explicarles que existe un determinado sistema y que debían conocer cuál es su lugar en él, en vez de intentar alterar ese orden».

El obispo de Damongo durante su visita a la aldea de Banbolenwuro
Sin embargo, aunque la Iglesia forma parte de la cultura local y respeta las tradiciones, el obispo de Damongo se niega a respaldar sistemas que vulneran la dignidad humana. «Santo Tomás de Aquino decía que una ley injusta no debe ser obedecida. Si existen sistemas injustos, la única manera de alcanzar la paz es reformarlos. Y ese es uno de los desafíos a los que nos enfrentamos. Como Iglesia tratamos de ayudar a las personas a comprender que, en última instancia, todos han sido creados por Dios y poseen una dignidad propia. Y que, independientemente de lo que uno haga, no puede atentar contra la dignidad de la persona humana. No es fácil cambiar esta mentalidad. Llevará tiempo, pero evangelizar también significa reformar y transformar aquellos aspectos culturales y tradiciones que no son conformes a Cristo».
Evangelización a través de la educación
La Iglesia dispone de algunas herramientas para afrontar este desafío. «Utilizamos la educación como un medio de desarrollo y de evangelización. Actualmente los católicos representan alrededor del 7,6 % de la población de mi diócesis, pero gestionamos aproximadamente el 75 % de las escuelas básicas de la zona, que también admiten alumnos de otras religiones. La educación católica que ofrecemos favorece el diálogo cultural y brinda a los jóvenes la oportunidad de entrar en contacto con personas de otras tribus y culturas. Esto genera confianza y respeto mutuos».

Los católicos representan el 7,6 % de la población de Damongo
La otra herramienta es fruto de la visión de futuro del predecesor de Mons. Peter Paul. «Al darme cuenta de que existía el problema de una diócesis multiétnica, así como de la desconfianza entre comunidades, establecí un Centro para la Transformación de Conflictos y Estudios de la Paz, abierto a todos». «Contamos con programas de formación para diferentes grupos de personas: líderes de opinión, autoridades tradicionales, grupos juveniles y otros. El centro es un testimonio de nuestro deseo de promover una convivencia pacífica. También desarrollamos programas con los musulmanes. El diálogo interreligioso es algo muy, muy importante para nosotros porque tenemos muchas familias mixtas».
Pero a veces, reconoce el obispo, la mejor manera de cambiar los corazones consiste en unir a las personas en torno a un ideal común, como la fe y la misión. Esto le hace volver a aquellos dos nuevos sacerdotes, tendidos uno junto al otro a los pies del altar durante su ordenación. «Les dije que, a través de ellos, su gente debía comprender que somos una sola comunidad y que compartimos la misma dignidad. Porque si estos dos sacerdotes se aferran ante todo a sus tradiciones culturales, no podrán parecerse a Cristo. Si surge un conflicto o un problema y uno se identifica primero con su grupo cultural en lugar de verse a sí mismo como cristiano, eso supone una traición a la misión», explicó monseñor Peter Paul.
ACN lleva varios años apoyando a la diócesis de Damongo mediante proyectos de infraestructura para iglesias y capillas y provisión de medios de transporte para el trabajo pastoral. También para la formación de seminaristas y sacerdotes, así como la concesión de estipendios de Misa para el sostenimiento del clero.















