La Iglesia en China celebra a Ntra. Sra. de Sheshan

La fiesta mariana se desarrolló en medio de las polémicas por las restricciones a la Iglesia Católica en China

AIN, Madrid.- Más de dos mil fieles peregrinaron al Santuario de Nuestra Señora de Sheshan a las afueras de Shanghai, China, en su fiesta del 24 de mayo, en un clima de creciente restricción a la libertad religiosa de los católicos. Nuevas reglas sobre ordenaciones episcopales buscan aumentar el control estatal sobre la Iglesia, las peregrinaciones de los fieles son restringidas y el Obispo Auxiliar de Shanghai sigue recluido sin poder ejercer su ministerio desde julio de 2011. Un oscuro panorama y muchos motivos de oración en el día en que la Iglesia Universal celebra la Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China.
Informa Gaudium Press.

Una fiesta mariana en medio del control estatal

Los obstáculos estatales no evitan que miles de fieles peregrinen a Sheshan en el tradicional ascenso al Santuario. Foto: UCA News. «Un sacerdote en otra provincia trató de traer dos buses llenos de personas a una peregrinación a Sheshan el 30 de abril», relató un sacerdote anónimo a Catholic News Service. «Fueron rechazados en la puerta a los pies de la montaña». La escena es ya cotidiana en los días previos a la celebración de la fiesta de Nuestra Señora de Sheshan. El estado ha sido acusado en varias oportunidades de hacer un control demasiado estricto de las condiciones de seguridad y este año las restricciones se incrementaron notablemente.
Varias fuentes declararon a CNS que algunas diócesis debían obtener para los peregrinos unos permisos similares a los que se requirieron en 2008 durante los Juegos Olímpicos. Sin estos pases, no se les autorizaron los recorridos fuera de sus provincias. Otras personas informaron a UCA News que los funcionarios de las provincias de Zhejiang y Fujian, donde un amplio sector de la Iglesia trabaja de forma clandestina, disuadieron a los fieles de viajar al Santuario.

El propio Santuario de Sheshan, uno de los más importantes centros de devoción a la Santísima Virgen en China, ha sido testigo y víctima de la persecución. La advocación tiene su origen en las misiones jesuitas de 1870 y el imponente templo se alzó en la cima de la montaña en 1935, siendo declarado Basílica Menor por Su Santidad Pío XII. Durante la revolución en 1949, el templo fue atacado y en 1950 fue ocupado por las autoridades, quienes enviaron a Mons Ignatius Kung Pin-mei, Obispo de Shanghai a prisión durante más de 30 años.

Una diócesis sin Obispo

La diócesis de Shanghai ha evidenciado especialmente el intento de control del gobierno chino sobre la Iglesia Católica. La reciente muerte del Obispo Auxiliar Mons. Aloysius Jin Luxian a sus 97 años de edad creó un vacío de autoridad, ya que a su sucesor, Mons. Thaddeus Ma Daqin, le fue retirado el reconocimiento estatal y permanece aislado, sin poder ejercer su ministerio desde su ordenación episcopal en julio de 2011.

Durante su ordenación, Mons Ma Daqin evitó que un obispo ilegítimo impusiera sus manos sobre él y renunció a sus cargos oficialistas públicamente, lo cual desató la ira de las autoridades, quienes cerraron el Seminario e impidieron su labor. «Admiro la valentía del Obispo Ma», comentó el sacerdote chino anónimo a CNS. Del anterior Obispo, Mons. Jin, el sacerdote destacó que era «muy sabio y sabía cómo manejar los asuntos con el gobierno y la Santa Sede».

El presbítero lamentó la difícil situación del clero en Shanghai, que «se reúne de vez en cuando y discute si dejan venir a un obispo de la asociación patriótica» a sus Eucaristías. «Ellos no quieren dejarles (a los obispos ilegítimos) presidir las Misas. Dicen: «Nosotros (los sacerdotes) celebraremos las Misas»», relató.

El problema de las ordenaciones episcopales se agrava

Las nuevas condiciones de la Iglesia tras la «revolución cultural» causaron una división interna en la Iglesia por la intervención del estado. Después de décadas de persecución, el gobierno chino decidió permitir la religión católica bajo la condición de aceptar ciertas reglas que buscan separarla de la autoridad de la Santa Sede. La «Asociación Patriótica» se convirtió en un ente oficialista de control sobre la Iglesia y regula aspectos como el nombramiento de obispos y la administración de las diócesis.

La «Iglesia oficial» recuperó el uso de los templos y pudo reiniciar el apostolado, conformada por sacerdotes legítimamente ordenados quienes habían padecido prisión y aislamiento. La alternativa ofrecida por el gobierno les abría la posibilidad de evangelizar nuevamente a los fieles. Otro sector importante se convirtió en la «Iglesia clandestina«, que desconoce los nombramientos estatales y se mantiene unida en obediencia a la Santa Sede.

En este contexto el problema más serio es el de las ordenaciones episcopales. El Santo Padre es la única autoridad en la Iglesia que puede nombrar un Obispo y quienes asumen este título (y sus ordenantes) sin autorización papal son automáticamente excomulgados. La Acción Patriótica en China desconoce a Obispos que no aceptan sus reglas y ha nombrado varios obispos de forma ilegítima. Estos obispos han buscado participar en ordenaciones lícitas y crear confusión sobre su reconocimiento dentro de la Iglesia.

El nombramiento de Mons. Ma Daqin, aprobado por la Santa Sede y reconocido por la Acción Patriótica, parecía ser un avance en las relaciones con el gobierno chino. Pero tras su pretendida destitución, ante la cual la Santa Sede afirmó que ninguna autoridad local puede revocar una ordenación episcopal, la situación se agravó notablemente. Nuevas reglas para nombramientos episcopales fueron dispuestas en China y la voluntad de control político sobre la Iglesia parece afirmarse cada vez más.

Nuevas normas para controlar el nombramiento de Obispos

Las normas habrían sido estipuladas en el mes de abril pero sólo se dieron a conocer recientemente, según informó UCA News, y actualizan las disposiciones vigentes desde 1993. 16 cláusulas reemplazan a las seis anteriores y fortalecen el poder de la Conferencia de Obispos de la Iglesia Católica en China (BCCCC) bajo control estatal y de la Oficina de Asuntos Religiosos. Una polémica regla establece que los Obispos estarían obligados a apoyar al Partido Comunista Chino y al sistema socialista.

Las nuevas reglas también evitan que las diócesis evadan el control centralizado de los nombramientos en Beijing puesto que requiere que todos los procesos se inicien en la Oficina de Asuntos Religiosos y la BCCCC. «La revisión es un retroceso por cuanto bloquea la normalización de la vida de la Iglesia en China», afirmó Anthony Lam Sui-ki, investigador del Centro de Estudios Espíritu Santo en la diócesis de Hong Kong. «Pero también recuerda a los Obispos aprobados por la Santa Sede ser valientes y no temer a las autoridades».


La Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China
, establecida en 2007 y a la cual invitó especialmente el Papa Francisco encuentra numerosos motivos de oración en un país que enfrenta notables desafíos en materia de libertad religiosa y cuando se hace menos problable una solución pronta a la intervención del gobierno y su oposición a la Santa Sede.