Francisco indica al ‘Samurai de Cristo’ como ejemplo de fortaleza y caridad

› Beatificado este martes en la ciudad japonesa de Osaka

10/02/2017

El Papa Francisco señaló como ejemplo de fortaleza y de caridad al “Samurai de Cristo”, Takayama Ukon, beatificado este martes 7 de febrero en la ciudad japonesa de Osaka. Así lo expresó el pasado miércoles en la audiencia general. En esta oportunidad Francisco ha recodado que “en Osaka, Japón, fue proclamado Beato Justo Takayama Ukon, fiel laico japonés, muerto como un mártir en el 1615”.

Según explicó el Santo Padre,  Ukon “renunció a honores y comodidades aceptando las humillaciones y el exilio. Se mantuvo fiel a Cristo y al Evangelio; por eso representa un admirable ejemplo de fortaleza en la fe y de dedicación a la caridad”.

Zenit publica que la ceremonia de beatificación en la nación asiática fue presidida por el cardenal Angelo Amato, presidente de la Congregación para la causa de los santos, en representación del papa Francisco.

Ukon nació en 1552, tres años después de que el misionero jesuita español San Francisco Javier llegó a Japón y fue bautizado a los doce años por orden de su padre, un señor feudal que se había convertido al cristianismo y que protegió a los misioneros católicos que evangelizaban en Japón.

Estatua del beato Justo Takayama Uko, el samurai de Cristo en el parque Shiroato en Japón (Zenit)

Después de que el samurái se había casado y tuvo cuatro hijos, partió una dura campaña contra los cristianos y expulsaron a los misioneros, obligando a los católicos japoneses a la apostasía.

Takayama y su padre se mantuvieron firmes y abandonaron sus tierras, escondidos por sus amigos nobles. A finales de 1614, el cristianismo fue prohibido y Takayama y otros 300 católicos tuvieron que exiliarse en Filipinas, entonces colonia española.

Tras lo sucedido las autoridades españolas en Manila ofrecieron a Takayama unirse a una invasión del Japón para proteger a los católicos. El samurái rechazó la propuesta y falleció poco después en febrero de 1615 debido a las secuelas que venía padeciendo por su persecución.

En Japón hay 450.000 católicos, el 0,3 por ciento de la población en un país con 127 millones de habitantes.