“La mayor dificultad que tenemos en la Amazonía es la ausencia de la celebración eucarística”

› El padre Justino Sarmento Rezende, sacerdote salesiano, es el primer presbítero indígena tuyuka, una etnia que vive en la frontera entre Brasil y Colombia

09/10/2019

ACN, Josué Villalón.- El padre Justino Sarmento Rezende, sacerdote salesiano, es el primer presbítero indígena tuyuka, una etnia que vive en la frontera entre Brasil y Colombia. Es natural de Pari-Cachoeira, en plena selva del Amazonas. Actualmente colabora con el Sínodo de la Amazonía, que se está celebrando en el Vaticano del 6 al 27 de octubre, aportando su experiencia y testimonio.

No fue fácil para él dar el paso a la vida religiosa y al sacerdocio. Al principio su familia y demás parientes tuyukas pensaron que era una mala idea, pues ser sacerdote era “solo para los blancos”. Sin embargo, el contacto con los misioneros hizo que naciera en él la llamada a anunciar el evangelio entre su gente, hablando a los suyos de Jesús en su propia lengua. El padre Sarmento conversa con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en el programa Perseguidos pero no olvidados de ACN España en Radio María.

El padre Sarmento en una celebración con indígenas tuyuka.

Padre Justino, acaba de cumplir 25 años como sacerdote y unos cuantos más como religioso salesiano, ¿qué misión estás haciendo ahora?

En la actualidad trabajo en la misión salesiana de San Gabriel de Cachoeira, es una misión entre los pueblos indígenas, aunque hay también otros fieles no indígenas. Estoy ayudando a mis compañeros salesianos en una obra social que atiende a jóvenes, a través de cursos de formación profesional. También atendemos a las distintas comunidades con las celebraciones de los sacramentos, la animación de la juventud y la asesoría pastoral de la diócesis. Desde el año pasado, colaboro con el Sínodo de la Amazonía, aportando mi experiencia y testimonio.

¿Cómo descubriste tu vocación al sacerdocio?

Cuando era adolescente, el obispo vino a Pari-Cachoeira y anunció que iba a iniciar el seminario y que buscaban jóvenes  que sintieran la llamada a ser sacerdotes. Aunque no fue fácil, porque al principio mi familia pensaba que yo no podía ser sacerdote porque era algo para blancos, finalmente entré en el seminario. Pero antes de esto, recuerdo que yo ya había pensado que quizá mi vocación era la de sacerdote. Fue cuando los misioneros salesianos llegaron a trabajar con nosotros los tuyukas. Se me quedó grabada la imagen de mis abuelos, que no conocían la lengua portuguesa, y que por tanto no podían entender nada de lo que nos contaban los misioneros. Entonces pensé que podría ser un sacerdote para trabajar con mis hermanos, hablar la misma lengua, anunciar la buena nueva de Jesús y hacer la evangelización con nuestra propia lengua.

¿Qué necesidades más importantes tienen los tuyuka ahora?

Nosotros los tuyukas, así como otros pueblos indígenas, tenemos la necesidad de conservar nuestra cultura y nuestros medios de vida, que están muy relacionados con el medio natural. Por ello estamos muy preocupados por defender el medio ambiente. Hemos dado grandes pasos en la socialización con otras culturas, hemos ido a la escuela y hemos aprendido muchas cosas buenas. En el campo de la evangelización, también hemos hecho un gran camino, llegando a formarnos nosotros como catequistas y animadores de la pastoral de las comunidades indígenas.

¿Y qué dificultades tienen los tuyuka para vivir la fe en Jesucristo?

La mayor dificultad que tenemos es la ausencia de la celebración eucarística, porque hay pocos sacerdotes que atiendan la gran extensión geográfica de nuestra región. Esto afecta a otros pueblos, no solo a los tuyuka. Existe también la necesidad material y económica. En toda la región amazónica los costes de la evangelización son muy grandes, en primer lugar por el transporte. Nosotros nos movemos en barcos o lanchas a motor, que funcionan con gasolina y este combustible es muy caro. Otra necesidad son los libros de canto, oración y catequesis, porque no tenemos medios para imprimirlos. Tenemos textos, tenemos catequesis indígenas ya escritas, pero no tenemos publicaciones, no conseguimos suficiente apoyo económico con el que las comunidades indígenas puedan hacer frente a la evangelización.

¿Qué esperanzas tienes de este Sínodo de la Amazonía?

Tenemos una gran esperanza de que el Sínodo pueda aportar muchas sugerencias en cuanto a nuevas formar de evangelizar, principalmente. Por ejemplo, para crear nuevos ministerios, o para acompañar mejor los seminarios donde jóvenes indígenas estudian para ser sacerdotes, para tengan más perseverancia. La dificultad de los jóvenes indígenas que forman parte de las congregaciones religiosas es que luego son enviados como misioneros a otras zonas, en vez de quedarse y realizar la evangelización en su lengua materna.

Un último mensaje y, ¿qué papel tiene la Virgen María para las comunidades indígenas?

Las comunidades indígenas son muy piadosas y para nosotros la Virgen María es realmente como nuestra madre, es la Madre de Jesús y madre nuestra. Por último, quisiera contar con vuestras oraciones por nuestras comunidades y por el sínodo. Sabemos que Dios no nos abandonará a los pueblos indígenas, igual que nosotros no nos olvidamos nunca de Él. Le tenemos muy presente y sabemos que son ayuda de Dios podremos hacer grandes cosas, para embellecer la vida de los pueblos y de la Iglesia.

Ayuda a la Iglesia Necesitada apoya a la Iglesia en su misión pastoral y evangelizadora en la Amazonía desde hace décadas. Sostiene multitud de proyectos para la formación de las vocaciones, la promoción de catequistas, material catequético, construcción, medios de comunicación católicos y medios de transporte.