Monje budista dirige una campaña antimusulmana en Birmania

› El movimiento nacionalista «969» anima a los budistas birmanos a rechazar a las comunidades musulmanas

23/05/2017

ACN.- En julio de 2014, los disturbios antimusulmanes de Mandalay, la segunda ciudad de Birmania en tamaño, se saldaron con dos muertos y cerca de una docena de heridos. Los muertos fueron identificados como un budista y un musulmán. La lucha empezó en Mandalay el 1 de julio por la tarde en la localidad de Chan Aye Thar Zan cuando cientos de budistas atacaron una tetería propiedad de un musulmán acusado de haber violado a una empleada budista. El ataque dejó cinco heridos y provocó una segunda noche de violencia al día siguiente.

El coronel Zaw Min Oo, del Departamento de Policía de la Región de Mandalay declaró a Radio Free Asia que unos 40 monjes y unos 450 laicos se habían reunido en las calles con “palos y cuchillos”. Los testigos dijeron haber visto a la multitud de manifestantes budistas coreando lemas contra los musulmanes y lanzando ladrillos contra las casas de estos últimos.

El monje budista U Wirathu, iniciador de la campaña "969" contra musulmanes en Birmania.

Muchos consideran que U Wirathu (en la fotografía), monje budista de 45 años de edad, del monasterio de Masoeyein, en Mandalay, está avivando comportamientos antimusulmanas en Birmania. Adquirió notoriedad por difundir sentimientos en contra de los musulmanes mediante su campaña nacionalista conocida como “969” que anima a los budistas birmanos a rechazar a las comunidades musulmanas.

En el año 2003, fue condenado a 25 años de prisión por incitar al odio religioso pero en enero de 2012 le pusieron en libertad. En octubre, cuando aún no había pasado un año de su salida de la cárcel, organizó manifestaciones contra el proyecto de la Organización para la Cooperación Islámica de abrir una oficina en el país.

Los seguidores del movimiento nacionalista popular “969”, creen que el país, que cuenta con un 90 por ciento de budistas, está amenazado por el que consideran un crecimiento rápido y peligroso de la población musulmana.

El cardenal Charles Bo de Rangún (Yangón), en un discurso pronunciado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en marzo de 2016, pidió a la comunidad internacional que instase al Gobierno de Birmania a defender la libertad religiosa. El resultado de los violentos sucesos relatados ha sido que el Gobierno ha aprobado un conjunto de leyes de protección de la
raza y la religión que eliminan el derecho a convertirse y a casarse con personas que no pertenezcan la “propia raza y religión”.

Más información: visita el Informe Libertad Religiosa en el mundo 2016.