“Sin el sacerdote, no sé cómo podríamos continuar aquí, nos faltaría la poca esperanza que nos queda”

› La crisis de Venezuela tiene numerosos rostros. Entre todos ellos hay una parte de la población de la que poco se ha contado en las noticias que llegan desde el país sudamericano. Se trata de los sacerdotes, obispos, religiosas y otros miembros del clero. 

23/12/2019

“Para poder subsistir doy clases en un colegio y atiendo la capellanía de un hospital. También doy clases en el seminario, pero apenas consigo mantenerme”, asegura el padre Ángel Colmenares, un jovencísimo sacerdote de la Diócesis de La Guaira, en la costa central de Venezuela. “Existen muchas tentaciones en estos tiempos de crisis. La principal es la de acomodarse. Dejarse llevar y no hacer nada ante la desesperación.”

Otra tentación fuerte, debido a las numerosas necesidades materiales, es la de marcharse del país. Más de 4 millones y medio de personas han abandonado Venezuela en los últimos años, según datos de Naciones Unidas. “Los sacerdotes también sentimos la tentación de marcharnos. Más aún, si alguno tiene familiares con falta de recursos, salir fuera es una oportunidad para ayudar”.

La Iglesia venezolana es de las pocas instituciones que se mantienen en pie en el país y posee una credibilidad intacta. “Sin el sacerdote, no sé cómo podríamos continuar aquí, nos faltaría la poca esperanza que nos queda”, comenta una feligresa de la parroquia Beata María de San José, en Catia La Mar, de la que es párroco el padre Colmenares.

El padre Ángel Colmenares, sacerdote de la diócesis de La Guaira, recibe el apoyo de los benefactores de ACN

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) está apoyando activamente a la Iglesia venezolana en su labor pastoral y asistencial. El padre Ángel recibe una ayuda económica de ACN para su subsistencia, a través de estipendios de Misa: “Con esta ayuda puedo cubrir mis gastos y además siempre trato de guardar una parte para otras necesidades de la parroquia o de la gente más pobre. Gracias por vuestros apoyo. No os olvidéis de Venezuela y seguid rezando por nosotros”.

Subsistencia para religiosas: ellas son hijas, hermanas y madres

Lejos de las grandes ciudades, en el pueblo de Carayaca, situado en la montaña que divide la costa de Venezuela del interior del país, se encuentra una pequeña comunidad de religiosas Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Estas hermanas son un ejemplo de la presencia de la Iglesia desde hace décadas entre los más necesitados. En estos tiempos de crisis, su actividad pastoral y social no ha dejado de crecer, a pesar de que faltan recursos para sostener la vida ordinaria de la propia comunidad.

“La casa está abierta a todos, tratamos de animar y ayudar a la juventud desocupada para que tengan un oficio. Desde que se fundó esta casa, hemos dado cursos de formación como costura, cocina, peluquería e informática”, cuenta la hermana María Emilia Ramírez. “Siempre empezamos con una oración en la capilla. Ellos agradecen mucho nuestra presencia, incluso aquellos que no son católicos”.

En la Casa de Nazaret, donde trabajan estar religiosas, también se ha improvisado un comedor para niños. “Comenzamos desde hace dos años ofreciendo una comida a la semana. Actualmente damos de comer todos los días a cerca de 150 niños”, comenta la hermana Suli María. Las Misioneras Eucarísticas, así como el resto de religiosas de la región, también reciben una ayuda mensual de parte de Ayuda a la Iglesia Necesitada con la que poder subsistir. “Si no recibiéramos la ayuda de ACN no podríamos ayudar a la gente. Muchas veces nosotras también nos desprendemos de lo que tenemos para ayudar a otros. Cada día rezamos por nuestros benefactores. Dios os bendiga”.