Ayuda a la Iglesia Necesitada y el milagro de la caída del Muro de Berlín

› El 9 de noviembre se celebra el trigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, un hito decisivo en el camino hacia el hundimiento del comunismo en Europa, lo que supuso el cumplimiento de un sueño para muchas personas, no sólo de Alemania del Este

08/11/2019

ACN, Tobias Lehner & Volker Niggewöhner.- Los acontecimientos que rodearon la caída del Muro no sorprendieron a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada – ACN, que estaba comprometida con este objetivo desde un principio. “Después de 42 años de esperar este cambio, nuestra credibilidad está en juego si no ayudamos a la iglesia perseguida redoblando nuestra disposición a hacer sacrificios. También allí donde ha quedado liberada de sus cadenas, sigue estando privada de todos los medios. Sin sacerdotes, programas de radio y libros, la liberación sería en vano“, escribió el padre Werenfried van Straaten, fundador de ACN, a los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Los desafíos a los que se enfrentaba la Fundación recordaban sus primeros tiempos.

 

El Padre Werenfried, en Croacia, tiene su "famoso" gorro con el que pedía ayuda

Una mirada atrás: en 1947, por iniciativa del Papa Pío XII, el padre Werenfried inició una campaña de ayuda a los alemanes desplazados del Este. Las informaciones sobre violaciones de los derechos humanos y  persecución a la Iglesia en la esfera del poder comunista, le llevaron a extender esta ayuda, ya desde 1952, también a estos países. Por eso, en los primeros años, su obra lleva el nombre de «Ayuda a los sacerdotes del Este» y a partir de 1969 Ayuda a la Iglesia Necesitada. El mundo occidental debía saber lo que estaba ocurriendo en el Este. El padre Werenfried habló en cientos de sermones sobre la situación de la Iglesia perseguida en Europa del Este y así se convirtió en la voz de los oprimidos sin voz.

Preparados para la paz

A partir de los años sesenta, la ayuda que prestaba ACN  comenzó a extenderse a otras partes del mundo como Latinoamérica y África; a pesar de que la ayuda al Este de Europa siguió siendo una cuestión prioritaria. La labor se veía animada por unas palabras del papa Pío XII, quien en una ocasión dijo al padre Werenfried: «Todo el mundo se prepara para la guerra, pero casi nadie piensa en prepararse para la paz, cuando esta llegue de repente». Él también quería estar preparado para ese día. Entre 1987 y 1988 el padre Werenfried comenzó a recaudar más dinero para la formación de sacerdotes en los países del bloque del Este. Ambos aspectos resultaron ser de gran ayuda para los acontecimientos que habían de venir.

Con la caída del Muro de Berlín y lo que ocurrio después,  llegó el gran momento. Mientras que hasta entonces las ayudas solo podían llevarse a cabo en secreto, ahora era posible hacerlo abiertamente. Ya desde 1990, las ayudas para Europa del Este aumentaron a más de 22 millones de dólares; en 1994 y 95 alcanzaron casi los 30 millones de dólares, lo cual representaba más del 40% de toda la ayuda proporcionada por ACN en todo el mundo. Este nivel se mantuvo prácticamente constante hasta el cambio de milenio.

Ayuda humanitaria y espiritual

Algunos de los proyectos de ayuda más destacados en los años posteriores a la caída del comunismo fueron la ayuda a la sufrida población de Rumanía, tras la muerte de Ceaușescu o la especial relación con la Iglesia greco-católica de Ucrania. El padre Werenfried pudo acompañar a su cabeza visible, el cardenal Myroslav Lubachivsky, cuando este regresó del exilio romano a su patria ucraniana, el 30 de marzo de 1991. La construcción del gran seminario sacerdotal en Lviv se convirtió en uno de los proyectos de más envergadura de la Fundación. Hoy en día, el seminario sacerdotal de Lviv se encuentra, con sus 200 seminaristas, entre los más grandes del mundo.

 

Barco capilla en el río Volga, en Rusia. Foto (C) Paul van Wouwe

En el centro de la atención: la formación de sacerdotes, los conventos y la evangelización

La ayuda a los seminaristas fue también una de las principales preocupaciones en los demás países de Europa del Este. A esto se sumó la solicitud por los monasterios contemplativos, muchos de los cuales habían sobrevivido a los años del comunismo en condiciones infrahumanas o se acababan de fundar. En muchos países, la Iglesia no contaba con nada, ya que todos los edificios habían sido expropiados bajo el régimen comunista ACN ayudó también en estas áreas, especialmente en Iglesias locales más pequeñas como Albania, Bulgaria, Rumania o Kazajstán.

Ecumenismo vivo

Una misión especial para la reconstrucción espiritual en Europa del Este vino poco más tarde: En 1991, el Papa Juan Pablo II se dirigió por primera vez a ACN con la idea de intensificar el diálogo con la Iglesia ortodoxa rusa. A principios de 1993, se incluyeron proyectos de ayuda para la Iglesia ortodoxa rusa en el programa de la Fundación, además de las ayudas a comunidades católicas. El proyecto de ayuda más conocido son los llamados «barcos capilla»: barcos adaptados, con los que los sacerdotes visitaban comunidades en las que ya no había ninguna iglesia. El padre Werenfried estaba convencido de que «la indispensable nueva evangelización de Rusia es la tarea primigenia de nuestra iglesia hermana ortodoxa» que también había sufrido la persecución del comunismo y tenía que empezar de cero.

De beneficiarias a prestatarias de ayuda

Desde 1990 ACN ha prestado ayudas a la Iglesia en Europa del Este por un valor de más de 500 millones de euros. A pesar de que hoy en día el enfoque de la ayuda se ha desplazado hacia Oriente Medio y África, no se olvida a los cristianos de Europa del Este. Por ejemplo, la pequeña y extremadamente pobre iglesia de Ucrania ocupa el cuarto lugar entre los países a los que Ayuda a la Iglesia Necesitada proporciona ayudas.

Poco después de la caída del comunismo, se desarrollaron campañas de solidaridad entre católicos de varios países que hasta hacía poco tiempo habían sufrido persecución. Polonia fue y es una fuerza motriz detrás de este apoyo. Entre tanto, una de las 23 oficinas nacionales de ACN se encuentra allí, así como también hay una en Eslovaquia. El milagro del cambio también dio nuevos frutos.