Los ataques de los pastores fulani en Nigeria, una tragedia desatendida e ignorada

› En el conocido como Cinturón Central nigeriano se recrudecen los ataques contra pueblos cristianos, más allá la acción del grupo terrorista Boko Haram 

20/12/2018

ACN, Thomas Oswald y María Lozano.- “Es una bomba de relojería que amenaza con arrasar la región”, así lo expresa Mons. William Amove Avenya, Obispo de Gboko, en declaraciones para la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). En su diócesis, ubicada en el estado nigeriano de Benue, mayoritariamente cristiano, “los fulani van armados hasta los dientes, matan a mujeres embarazadas y niños y destruyen nuestras granjas”.

Los campesinos cristianos son víctimas de violentos ataques por parte de los fulani, un pueblo nómada mayoritariamente musulmán, que vive en el Sahel. Desde el año 2010, los ataques por grupos pertenecientes a este pueblo se han saldado con miles de muertes, con asaltos provistos de numeroso armamento, que también están provocando la huida de la población hacia el sur del país. “Los fulani se han cobrado en el año 2018, muchas más víctimas que Boko Haram, pero no se hace nada”, señala el prelado.

Mons. William Amove Avenya, Obispo de Gboko, en su visita al Parlamento Europeo.

Según Mons. Avenya, las autoridades no están tomando las medidas necesarias para acabar con esta violencia. Denuncia su silencio y el de los medios de comunicación. Durante su estancia en Europa con motivo de la presentación del Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo 2018, publicado por la fundación ACN, el prelado se ha reunido con políticos de Bruselas que también “parecían poco informados sobre la situación en su país y de la amenaza que representan los fulani, provistos con armamento atípico para unos simples pastores. Hay que preguntarse quién está detrás.”

Ya el pasado mes de junio Mons. Avenya dirigió un llamamiento estremecedor a la comunidad internacional, instándola a que “no esperaran a que se produjera un genocidio para intervenir”. Además en repetidas ocasiones, la Conferencia Episcopal Nigeriana ha pedido a Muhammadu Buhari, presidente de la Nigeria, que garantice de forma efectiva la seguridad de su pueblo o que, en su defecto, dimita. Esta petición ha sido ignorada: la violencia continúa y Muhammadu Buhari tiene previsto presentarse de nuevo a las elecciones que se celebrarán en febrero del año que viene. “Mientras tanto”, recalca Mons. Avenya, “la Iglesia continúa medicando las heridas. No perdemos la esperanza, pero necesitamos ayuda”.