«Monseñor, se cayó la capilla, pero no la Iglesia cubana» 

› Mons. Wilfredo Pino Estevez, arzobispo de Camagüey, relata en un mensaje enviado a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada su visita a las zonas más dañadas de su diócesis

11/09/2017

ACN.- Según el consejo de defensa municipal,el huracán Irma estuvo azotando el municipio de Esmeralda en la provincial de Camagüey por nueve horas con vientos de más de 250 kilómetros por hora. Más de 7 000 personas tuvieron que ser evacuadas y algunas iglesias quedaron destruidas. Sin embrago la Iglesia cubana sigue en pie, una vez acompañando a los más necesitados

Un día después el arzobispo de Camagüey visitó el municipio y encontró “mucha destrucción en el propio Esmeralda, pero también en el batey del central Brasil (Jaronú), donde se dañó la iglesia recién restaurada”. Asimismo en Jiquí colapsó la capilla. «Parece que explotó», le contaron al obispo. “Luego llegamos a Esmeralda y celebramos la Misa con los pocos que pudieron asistir. También allí vimos unas cuantas casas afectadas: derrumbes totales o parciales, sin techo, etc. Algunas personas se veían aún asustadas. ‘¡Qué noche más larga!’ es, según me cuentan, la expresión que más se oía entre la gente.”

Iglesia en Santa Clara, Cuba

Monseñor Wilfredo cuenta en su relato a la fundación que al llegar a Jiquí fue “doloroso ver toda nuestra iglesia en el suelo, con los bancos aplastados y las imágenes destruidas”. Allí mismo, a pesar de la lluvia, encontró a Ismaela y Alberto, un matrimonio de la comunidad. Las primeras palabras de Ismaela impresionaron vivamente al prelado: «Monseñor, se cayó la capilla, pero no la Iglesia».

El prelado describe en su mensaje la labor de la Iglesia en los diferentes municipios y parroquias afectadas. Como respuesta a sus llamadas a sacerdotes y religiosas para saber si se encontraban bien, la respuesta de muchos de los llamados ha sido unánime: “Nosotros estamos bien pero estamos saliendo con un almuerzo y otras cosas más, como clavos, para ayudar a los necesitados que aparezcan.”

Finalmente Mons. Wilfredo concluye recordando que el 8 de Septiembre, fiesta de la Patrona de Cuba, “no pudimos tener las procesiones de la Virgen de la Caridad, pero ahora, como en otras ocasiones, nuestro buen Dios nos está invitando a hacer ‘procesiones de amor’ como las que les acabo de contar. Estoy seguro que, mañana lunes, cuando los sacerdotes vengan al Obispado, inventarán nuevas ‘procesiones’ de este tipo…”

Ulrich Kny, responsable de proyectos de la fundación en Cuba, piensa que entre las prioridades de las ayudas está la reconstrucción de las iglesias destruidas en Jaronú y Jiquí. Así mismo Ayuda a la Iglesia necesitada está evaluando mandar ayuda de emergencia “para que la Iglesia tenga posibilidades de servir como instrumento de la misericordia de Dios para paliar los daños causados por la actividad del huracán que pasó sin misericordia también por otras diócesis como Ciego de Ávila, Santa Clara, Matanzas y La Habana”.