Mozambique espera con anhelo la visita del Papa Francisco

› El Santo Padre visitará el país africano del 4 al 10 de septiembre

02/04/2019

ACN, Paulo Aido y María Lozano.- El miércoles 27 de marzo la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunciaba las fechas para la visita del Papa Francisco Mozambique: del 4 al 10 de septiembre de 2019 el Santo Padre visitará además de este país, golpeado recientemente de una manera brutal por el ciclón Idai, los países aledaños de Madagascar y Mauricio.

La Iglesia mozambiqueña espera la visita papal con una gran expectativa. Mons. Adriano Langa, obispo de Inhambane -diócesis del sur de Mozambique-, explicó a la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) que en septiembre del 2018, el presidente de la República de Mozambique estuvo en el Vaticano e invitó al Papa Francisco a visitar el país, reafirmando así una invitación que los obispos ya le habían hecho antes. El Papa dijo que “sí”, si “está bien de salud”. Ahora ha sido finalmente confirmada.

Adriano Langa, obispo de Inhambane, Mozambique.

Será la segunda vez que un Papa visite Mozambique, después de la histórica visita de San Juan Pablo II en 1988. “Estamos todos preparados para organizar y también para preparar a los fieles. Es nuestro deseo. ¿Quién no desea que el Papa vaya a su tierra?”, comentó Mons. Langa.

Por su parte Mons. Claudio Dalla Zuanna, arzobispo de Beira -en el centro este del país  y que ha sufrido enormemente las consecuencias de la catástrofe natural de Idai-, transmitió la noticia rápidamente a sus fieles en un comunicado que ha recibido también la fundación: “Hoy, 27 de marzo, recibimos la feliz noticia de que el Papa Francisco visitará nuestro país el próximo mes de septiembre. Aunque la visita ya estaba prevista antes del paso del ciclón, muchas personas se preguntan ahora si el Papa no vendrá a Beira para visitarnos y consolarnos. Esperamos que esto suceda.”

Mártires de Guiúa

Sueño de muchos mozambiqueños es que la agenda papal incluyera un desplazamiento hasta el Centro Catequético del Guiúa. Aunque parece poco probable porque está en la diócesis de Inhambane, muy distante de la capital Maputo, punto central de la visita de Francisco. El Centro Catequético recoge la historia de martirio de más de dos decenas de catequistas mozambiqueños, víctimas de uno de los episodios más violentos de la guerra civil. “La fase diocesana para el proceso de beatificación acaba de cerrarse ahora en marzo”, explica Mons. Langa, subrayando que Guiúa constituye un referente en la vida cristiana del país.

“Guiúa tiene un santuario dedicado a María Reina de los Mártires, como memorial de este acontecimiento dramático de la masacre de los catequistas, que es lugar de peregrinación”, dice el prelado. Miles de personas se desplazan hasta allí todos los años y muestra la enorme devoción del pueblo mozambiqueño a la Virgen. “Pedimos a María que lleve en sus brazos a sus hijos ante el altar”. Se espera el pronto reconocimiento por parte de la Santa Sede de los catequistas de Guiúa como mártires, “es una expectativa muy grande”

 “Muchas gracias a ACN”

A pesar de las secuelas de la guerra,  la violencia y del desastre natural que ha arrasado el país, Mozambique y su Iglesia demuestran siempre que tienen una gran vitalidad, y la Diócesis de Inhambane es ejemplo de ello. “En nuestro seminario están surgiendo vocaciones. Por primera vez, desde su apertura, contamos con 30 futuros sacerdotes, nunca antes habíamos tenido tantos. Lamentablemente, la casa en la que están alojados era una casa parroquial que dispone de muy pocas habitaciones”. El deseo de mejorar la estructura física del seminario de Inhambane es una de las razones que han llevado al prelado a visitar la sede internacional de la fundación ACN.

Se trata de un proyecto concreto que puede hacerse realidad gracias a la generosidad de los benefactores de la fundación, algo que Mons. Langa ya ha experimentado en el pasado con diferentes proyectos de ayuda: “He venido a decir ‘muchas gracias’ a todos los benefactores que dan vida a esta fundación y que también nos dan vida a nosotros. De hecho, hay muchas obras que realizamos y muchos medios de los que disfrutamos, como los vehículos que utilizamos en la diócesis, que han salido de aquí. Todo ello ha sido posible gracias a ACN que nos ayuda a anunciar el Evangelio. La Fundación nos ha dado piernas, nos ha dado brazos, nos ha dado ojos y nos ha dado una boca para anunciar el Evangelio. Por ello, muchas gracias”.