La Iglesia cubana entra en una nueva etapa

 Entrevista a Alfredo Petit-Vergel, Obispo auxiliar de la Archidiócesis de La Habana en Cuba


AIN.- Sacerdote desde 1961, ha servido como párroco y profesor del seminario de La Habana. Fue nombrado Obispo por San Juan Pablo II en 1991. El pasado miércoles, Ayuda a la Iglesia Necesitada en Estados Unidos tuvo la oportunidad de hablar con él. 

¿Cuáles son los beneficios de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos –y por tanto la posibilidad del comercio así como del intercambio cultural y social entre las dos naciones- y Cuba especialmente para la Iglesia Católica? 
Obispo Petit: Tenemos la esperanza de que el futuro traiga paz y normalidad en las relaciones entre las dos naciones. Los miembros de la Iglesia Católica de Cuba, como en otros lugares del mundo, son parte de la población cubana. La Iglesia Católica no cuenta con privilegios especiales en la sociedad cubana. La Iglesia, como en muchos otros países del mundo, solo busca espacio para predicar el Evangelio de Jesucristo. 
¿Qué le dice a aquellos que sostienen (con vehemencia) que el levantamiento del embargo da la victoria a un régimen que sigue negando las libertades fundamentales (sobre todo los políticos) a su gente? 
Obispo Petit: Esta es una consideración pobre de la realidad cubana. Vamos a esperar a los acontecimientos futuros para ver quién está en lo cierto. 
¿Cuáles han sido las mayores dificultades para la Iglesia cubana en los últimos 50 años?
Obispo Petit: Entre otros obstáculos, ha sido la falta de sacerdotes y agentes pastorales. El Gobierno ha controlado siempre el número de sacerdotes en el país y éstos nunca han sido suficientes para cubrir las necesidades pastorales. Ese número siempre ha sido limitado a 400 sacerdotes en un país de 11 millones de personas. Otra dificultad ha sido el difícil acceso a los medios de comunicación. 
¿Supervisa el Gobierno o controla alguna de las iniciativas de la Iglesia? 
Obispo Petit: En este momento no. 
¿Qué hace la Iglesia Católica para contribuir a la sociedad cubana? 
Obispo Petit: La Iglesia ayuda a llevar a una dimensión trascendente y cristiana a la vida cotidiana, predicando los valores morales del Evangelio. 
¿Cuál es la mayor necesidad de la Iglesia cubana en este momento? 
Obispo Petit: Lo primero de todo, necesitamos oraciones. Después, debemos encontrar formas de abordar la falta de sacerdotes y agentes pastorales. También hay una necesidad económica ya que tenemos que suministrar medicinas y comida a los más pobres, al mismo tiempo que necesitamos los medios para cumplir con todos nuestros deberes pastorales y atender a las necesidades espirituales de los fieles.