Alarma en Pakistán por los secuestros y conversiones forzadas de niñas y jóvenes cristianas

› Mehak Parvez sufrió la violencia de las redes de trata, que buscan a jóvenes para casarlas con hombres chinos o son obligadas a casarse con hombres musulmanes para convertirlas al Islam

03/10/2019

ACN, Sanawar Salam y Fionn Shiner (Pakistán).- En Pakistán, los matrimonios arreglados son una práctica común. Los grupos de traficantes de personas a menudo utilizan esta costumbre para hacerse pasar por «casamenteros» para hombres chinos. Atraen a muchachas cristianas —y a sus familias, a menudo muy pobres— con la promesa de un futuro seguro y un marido que supuestamente les proporcionará todos los lujos. Pero tan pronto como las muchachas se casan y se trasladan a China, están expuestas a abusos graves y repetidos y a la pérdida de su independencia.

Durante un tiempo Mehak Parvez sufrió la violencia de estas redes de trata, pero logró escapar. Ella es de la provincia del Punjab, aunque trabajaba como esteticista en Islamabad, capital de Pakistán. Comparte su historia con la  fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN): “Volví a casa de mis padres para asistir a la boda de mi prima, que se casó con un ciudadano chino. Durante la boda, le gusté a uno de los invitados del novio y éste me prometió que podía casarme con un hombre chino, alguien cristiano como yo, que me podría dar una vida acomodada para mi e incluso para mi familia.” 

Mehak Parvez, joven cristiana de Pakistán, ha sufrido la violencia de la red de trata de personas. (ACN)

Bodas arregladas con hombres chinos

La joven cuenta que, ante esta propuesta, su familia se puso de acuerdo, y un día les visitaron tres hombres chinos junto con el que conoció en la boda, que era el que arreglaba los matrimonios. “Nos dijo que podía elegir a uno de los tres pretendientes y casarme con él. Aseguró que los tres tenían una posición económica estable y que regresarían a China después de la boda. Nos prometió a mi familia y a mí que se harían realidad nuestros sueños más ambiciosos.”

Cuando se acepta esta propuesta, entonces todo se desencadena con rapidez, y se planifican las bodas en apenas dos días. “Mi boda se celebró el 19 de noviembre de 2018”, detalla Mehak Parvez, “mi esposo y yo nos mudamos a Lahore, donde otros ocho hombres chinos vivían con sus esposas. Enseguida me di cuenta de que algo no cuadraba. Aunque el casamentero me había dicho que mi esposo era cristiano, nunca lo vi rezando o leyendo la Biblia. No me daba dinero para la compra, y a menudo me pegaba. Incluso confesó que sólo había fingido ser cristiano para que me casara con él.”

Conversiones forzadas y secuestros

Mons. Sebastian Francis Shaw es arzobispo de Lahore y una de las principales personas que han denunciado públicamente el drástico aumento del número de jóvenes de minorías religiosas, cristianas e hindúes, que caen en las redes de la trata de personas. Otras chicas, también se ven expuestas, incluso siendo menores de edad, a ser casadas a la fuerza con hombres musulmanes para ser convertidas al Islam.

“Un secuestro es un crimen y debe ser tratado como tal.  Es la única forma de ponerles fin. Las chicas suelen tener 14-15 años, los secuestradores de 25 años o más a menudo ya tienen una esposa”, relata Mons. Shaw a ACN. 

El Arzobispo cree que hay un aspecto religioso en los secuestros, sobre todo porque las niñas son hindúes o cristianas. Sin embargo, no cree que sea la única explicación. “Es lujuria. Piensan: es guapa y la quiero para mí. Es un crimen. Pero posiblemente también tenga un componente religioso”. Sus declaraciones, se producen tras una investigación realizada en la provincia pakistaní de Punjab, en la que se afirma que hasta 700 niñas fueron secuestradas el año pasado. “Sí,  están ocurriendo”, ha asegurado, añadiendo que “ha habido muchos secuestros recientemente”.

Un final feliz para Mehak

Mehak Parvez decidió un día marcharse y abandonar el ambiente de violencia que vivía. A través de un grupo de WhatsApp consiguió ponerse en contacto con otras jóvenes pakistaníes que estaban viviendo ya en China y que habían pasado por matrimonios arreglados como el suyo. “Me contaron que unas 1.200 muchachas cristianas habían sido atraídas como yo para casarse. En China estaban siendo tratadas inhumanamente, abusadas sexualmente”.

La joven consiguió ponerse en contacto con Saleem Iqbal, un activista de Derechos Humanos que denuncia este tipo de delitos. Con el apoyo de Saleem, la denuncia en medios de comunicación, ante las agencias gubernamentales y las fuerzas de seguridad, se ha conseguido desmantelar esta red criminal. Hasta 15 ciudadanos chinos, entre ellos una mujer, han sido acusados de trata de personas. “Pido que no nos olvidemos de las miles de chicas que todavía están en China esperando nuestra ayuda”, reclama Parvez. 

Colaboración del gobierno de Imran Khan

Mons. Shaw por su parte ha reconocido que las autoridades locales no están favoreciendo el fin de los casos de secuestros a jóvenes para convertirlas a la fuerza al Islam. Los líderes cristianos han denunciado estos delitos ante la policía, pero ante la falta de respuesta, han acudido directamente al gobierno central. “Se lo planteamos al gobierno y ellos se hicieron cargo. Junto con el consejo islámico organizaron una reunión conmigo y con líderes de las comunidades musulmana e hindú. Participé en dicha reunión en la cual un joven erudito musulmán condenó los secuestros, dijo que las conversiones forzadas no están permitidas”.

A pesar de todo, el arzobispo Shaw se muestra optimista respecto al futuro de Pakistán, señalando que el actual gobierno, encabezado por el primer ministro Imran Khan, avanza en la dirección correcta: “El gobierno actual está trabajando en pos de la igualdad. Todas las personas deberían sentirse pertenecientes al país”. También es optimista en relación con la Iglesia paquistaní: “Casi el 60% son jóvenes. Estamos ayudando a la gente a recibir una buena educación, de calidad, a convertirse en profesionales”.

El arzobispo Shaw ha elogiado el trabajo de ACN en Pakistán: “Agradezco a  ACN porque nos apoya, sobre todo en las actividades pastorales. ACN presta ayuda a escala mundial y cada vez que le pedimos apoyo  nos escucha. Apreciamos mucho las contribuciones económicas, las oraciones y las palabras de aliento”. En 2018, ACN financió 61 proyectos en Pakistán, incluyendo la construcción de iglesias y la formación de religiosos y laicos.