Bita, la fe inquebrantable de una mujer cristiana de la India

› “Incluso si alguien me amenazada con dolor y muerte, no dejaría a Jesús”

30/04/2018

ACN.- Bita va vestida con un Shari rosa y con un rosario al cuello y pasea por el campo sin temor a ser recriminada o increpada por su condición de cristiana. Durante una jornada de trabajo laborioso, como otro cualquiera, la Palabra de Dios vino a llamar a su puerta: “Antes de convertirme al cristianismo, tenía mucho sufrimiento y dolor. Un día, mientras trabajaba en el campo, un catequista vino hacia mí y me dio una Biblia. Me consolé cuando leí la palabra de Dios”.

Esta inmensa alegría se vio truncada por su propia familia: “Mi marido, cuando vio mi entusiasmo, me regañó y me preguntó por que traía esto a casa”.

El sufrimiento y la marginación han estado presentes en su vida. Sin posibilidad para alimentar a sus hijos y una inesperada enfermedad de su marido puso a prueba la fe de Bita: “seguí leyendo la Biblia, creí en el poder de la Palabra. Después de unos días mi marido empezó a mejorar y pude cocinar algo de comida para mis hijos”.

De igual manera, sus propios vecinos siguen acusándola por ser cristiana, pero ella se mantiene siempre firme: “la gente de mi pueblo me dice que abandone la Iglesia. No dejaré mi fe. Mi fe creció con fuerza desde que ese día en el campo conocí a ese catequista”.

“En el fondo sé que El Señor está siempre conmigo”

Sentada en el suelo, Bita prepara arroz para su familia. Su mirada infunde esperanza y determinación. El 60% de los cristianos de la India son dalits, marginados por el sistema de castas hindú, que viven en situación de extrema pobreza. En el estado de Bihar, casi el 100% de los cristianos sufren esta situación.

Bita es una de tantos indios dalits que piden un cambio en sus vidas. El encuentro con Jesucristo supone para ellos un giro de 360 grados, ya que su mensaje les dota de una dignidad arrebatada por la sociedad: “incluso si alguien me amenazada con dolor y muerte, no dejaría a Jesús. Soy pobre y a veces pido por comida y ropa para mis hijos. Estoy sola y rechazada en este mundo. Pero en el fondo, sé que El Señor está siempre conmigo”.

El cuidado con el que Bita sostiene su Biblia evidencia la importancia que tiene para ella la Palabra de Dios: “La Palabra dice que Jesús murió por nosotros en la cruz. Sentí que yo también estoy lista para ello. Mi sacrificio y mi sufrimiento es lo que ofrezco a Dios, incluso si por ello me ridiculizan”.

Una Auténtica mártir del siglo XXI, marginada en un rincón del mundo, en un país en el que el hinduismo nacionalista mayoritario pone en peligro el ejercicio de la libertad religiosa de las creencias minoritarias, como es el caso del cristianismo.

La India es un país inmenso, casi 7 veces mayor que toda la superficie española. Este territorio es la cuna de la cultura brahmánica, ya que dio origen 4 de sus religiones más importantes: hinduismo, budismo, jainismo y sijismo. Con una marcada ideología Hindutva, la India considera al hinduismo como identidad compacta, algo que se ha hecho palpable en la política con el partido BJP, liderado por el Ministro Modi.

De los 1.300 millones de habitantes que tiene la India, 20 millones son católicos. Esta cifra corresponde al 1,5% de la población total, lo que les convierte en minoría con respecto a una preeminente presencia hindú (966 millones).

En apoyo a los cristianos marginados de la India como Bita, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada ha puesto en marcha la campaña Iglesia en el norte de India: luz que dignifica a los más pobres. Con ella, se apoyan planes de construcción de capillas, iglesias, o salas multifuncionales, así como el respaldo a las misiones con la formación de monitores, o  programas para grupos de mujeres, entre otros proyectos.

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