Padre José Enkh-Baatar, primer sacerdote de la pequeña comunidad católica de Mongolia

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30/08/2016

Misa en Mongolia

Misa en Mongolia

ACN.-El padre José Enkh-Baatar, es el primer sacerdote de la pequeña comunidad católica de Mongolia. En su primera celebración eucarística el pasado domingo 28 de agosto, expresó: “esta misa, esta liturgia eucarística es para mí un don mucho más grande todavía. Ahora espero caminar en el sendero indicado por el Señor y hacer Su voluntad”.

El joven fue ordenado sacerdote el fin de semana, en la catedral de los Santos Pedro y Pablo situada en Ulán Bator, la misma iglesia donde celebró su primera liturgia eucarística. La ordenación fue presidida por el Prefecto apostólico, Mons. Wenceslao Padilla; por Mons. Lázaro You Heung-sik, obispo de la diócesis surcoreana de Daejeon, donde Enkh estudió; y por el Nuncio en Corea y Mongolia, Mons. Osvaldo Padilla. La publicación de Asia News confirma la asistencia de más de 40 sacerdotes que concelebraron, y entre ellos estuvieron desde misioneros de la Consolata, hasta el Pbro. Modesto, que vino de la arquidiócesis de Nápoles en representación del Card. Sepe.

También participaron más de 1.500 fieles e invitados, representantes del gobierno y de las autoridades de la ciudad, así como una representación diplomática. Entre los presentes se destacó la conmovida madre de Enkh, que abrazó a su hijo, definiéndolo como “un orgullo”.

El pueblo mongol, se encuentra dividido entre el chamanismo tradicional y el budismo tibetano, y los aspectos de las dos religiones a menudo chocan entre sí. Con la comunidad cristiana, en cambio, las relaciones son menos estrechas, y la ordenación de Enkh representa un puente en este sentido.

El abad Dambajav, que guía el monasterio budista de Dashi Choi Lin participó de la misa de ordenación y regaló al joven sacerdote una khadag [un echarpe tradicional budista] de color azul: el color representa el cielo y por lo tanto la pureza, pero es también un símbolo de buen augurio y de invitación a la compasión. Los presentes aplaudieron cuando el religioso colocó el echarpe sobre los hombros de Enkh. El secretario del abad explicó: “Tenemos buenas relaciones con los católicos, aprendemos de ellos tanto como ellos aprenden de nosotros. Estamos felices de que uno de nosotros, un mongol, se haya vuelto sacerdote de esta Iglesia”.